viernes, 30 de septiembre de 2016

FAMILIAS DE LA PUERTA: EULOGIO EL MADREÑERO


FAMILIAS DE LA PUERTA

Independientemente del seguimiento de las familias que habitaron La Puerta desde 1752 hay otras familias que también pasaron por La Puerta provenientes de otros lugares, unas veces cercanos y otras más lejanos. Y este es el caso de la familia a la que vamos a dedicar un espacio en nuestro blog, porque aunque sólo uno de la familia nació en La Puerta, todos los integrantes de ella se encuentran enlazados con este pueblo y bien podemos decir que su querencia hacia La Puerta y sus gentes la llevan grabada hasta la médula.

  Decía que de esta familia uno de sus integrantes figura en los registros de nacimientos en La Puerta, se trata de Florencio Hevia Rodríguez, nacido un 19 de julio de 1942, y bautizado el 27 del mismo mes, actuando como padrinos Melchor Cimadevilla, de Lario y su hermana Dolores Hevia, Por cierto, como era costumbre, ayudaban al sacerdote en esa ceremonia una persona mayor, Vicente Suero y un menor Antonio González  Álvarez, futuro marido de Enedina Álvarez.

    Esta familia encabezada por el matrimonio  de Eulogio Hevia y Asunción Rodríguez  llegó a La Puerta procedente de Riaño, allí nacieron tres de sus hijos Veremundo (1932) y Soledad (1933) y Laudelina Dolores (1934), falleciendo está última poco antes de cumplir los 2 años.

                             Foto Marisol Gil Hevia: Eulogio Hevia y Asunción Rodriguez.



Por razones de trabajo,  Eulogio era madreñero, la familia abandonó La Puerta y se trasladó en varias ocasiones a otra localidades, Lugo, en donde nació otra de sus hijas Dolores, Mieres, Crémenes, para volver a La Puerta en donde residieron hasta 1957.

    Veremundo Hevia.


En las dos etapas que residieron en La Puerta vivieron primeramente en la casa de Julia, frente a la cuadra del tío Isidoro, casa famosa ya que su balconada fue escenario de la pelicula Cuerda de Presos, y que los más pequeños, y permítaseme la licencia de incluirme entre estos, recordamos viviendo más tarde primero a Ramón el Cestero y más tarde al caminero de Ribota. En su segunda y más amplia estancia en La Puerta fueron vecinos de Fermín y Domitila. 

Eulogio trabajó en la madreñera de Julio, ahí enseño a trabajar con las máquinas entre otros a Román Domínguez hasta que en 1957 se trasladó a vivir a Puente Castro.

          Foto Marisol Gil Hevia: Soledad Hevia, la primera a la derecha, acompañada por la mocedad              de La Puerta. De Izq. a Dcha: Carmen, Ámerica, la niña Josefina, hija de Laude; la terdera nos            es desconocida, Manuela Alonso; Marina, Maruja, Jandra, Angelina, Leonides y Esther.


Hace unos días recibimos la visita, después de 48 años de Soledad Hevia acompañada de su hija Marisol y de uno de sus nietos, Soledad había visitado La Puerta en 1968, viaje en el que volvió a recordar parte de su infancia y disfrutar de la compañia de los que fueron sus vecinos.


          Fotos Marisol Gil Hevia: Soledad y sus hijos en la visita a La Puerta en 1968, En el corral del tío Fermín y la familia acompañados por Fortunato Domínguez.

Soledad desde su segunda estancia en La puerta se trasladó a Madrid, en donde se casó y formó una familia, y desde aquel 1968 no había regresado a nuestra montaña.

                    Foto Marisol Gil Hevia: Soledad en 1957.


 Me satisfizo enormente el encuentro, el conocer y acompañar a esta familia en su visita a La Puerta, ser participe de su ilusión, del reencuentro con sus vecinos a los que nunca olvido. Todo un placer.





    
    Foto Miguel Valladares: Soledad acompañada por su hija Marisol y Gregorio González, su vecino de toda la vida.


Miguel A. Valladares Álvarez









miércoles, 14 de septiembre de 2016

NUESTROS VECINOS DEL BARRIO ABAJO


NUESTROS VECINOS DEL BARRIO ABAJO.

Por la estrecha calleja situada entre la casa de Genoveva y la de Fidel, llego al corral que ambos comparten y al porche donde se halla él, sentado en una sillina, afilando una puntilla (desconocía este instrumento cortante); ante mis peticiones de información sobre su actividad de matarife me comenta, muy serio y sereno, que debe ser certero y rápido para evitar sufrimientos innecesarios al animal. Mientras atendía expectante sus explicaciones, pasa Genoveva diciendo que va a ver a su hermano Alberto (a esta mujer la he visto pasar incontables veces delante de mi casa y por la calleja, en ambos sentidos, hacia su destino y siempre caminando lentamente).



Me despido del “matachín” (así le apoda mi padre cariñosamente) y me reincorporo a la calle del barrio Abajo, enfrente de “la choricera”, donde me cruzo con Julia, que va tocada con el velo y ello me hace suponer que acude a misa o, simplemente, a la iglesia. Tomo la dirección del cementerio y en la primera travesía, a la derecha, diviso al tío Fermín, unciendo las vacas; el carro (sin los picos) apoyado en el peón para engancharlo al yugo (se prepara para ir por un viaje de escobas); al acercarme, observo a la tía Domitila sentada en la entrada, desplumando un pollo.

Tras la charla con mis tíos, me voy a buscar a Manolín, hijo de “Pepón”, y les encuentro a todos en la cocina: la anciana señora Petra está amurmiando sobre la trébede, Anuncia cura unos clavos de la mano de su hijo y Pepe recose una garrafa; al verme nos exhorta (refiriéndose a su hijo y a mí): “vais a tener que ir aprendiendo a tirar la red”; ambos mostramos total disposición.

Como mi amigo se halla en proceso de cura (a todos nos salían las puñeteras verrugas) prosigo mi aventura. Al reincorporarme a la vía, pasa una carroceta, cargada de troncos, que se dirige a la sierra; observo sus maniobras de aproximación hasta que aparece Pedro (el jefe) para indicarle donde debe descargarlos. Entre tanto, se ha acercado su esposa, Amparo, con su sobrina y le dice que la lleva al médico a Riaño. Pedro no se inmuta pues Ana Carmen (vive con ellos) es muy movida y siempre anda parniquebrada.

Avanzo unos metros hacia el camposanto y adelanto a una señora que lleva setas en una cestina; es una de “las madalenas” (son dos y no diferencio sus nombres), la otra está sentada delante de casa esbillando unas vainas. A lo lejos veo a Nato que intenta poner los picos al carro y allí me dirijo por si precisara mi ayuda (a los niños nos gusta colaborar con los mayores); me encomienda sujetar la escalerilla mientras él encaja los picos traseros (aunque creo que no es necesario, lo hago); efectivamente, aparece Carmen (lleva un conejo en canal) y le recrimina: “no tomes el pelo al rapaz”.

Ya que estoy al final del barrio, decido ir a revisar la última morada; echando una carrera llego y me encaramo al muro (metiendo la puntera de los pies entre las piedras): todo está muy tranquilo, no se mueve nadie, hay mucho hierbajo y las cruces sobresalen. Para retornar prefiero ir paseando hasta el inicio de la calle; cuando llego a casa de Federico le veo entrar en casa con un trambo y unos gromos (su hogar presenta un aspecto negruzco, igual ahúma chorizos todo el año).

Al llegar a la casa de Leandro, sus hijas están jugando en el jardín, y, en la portalada, el propietario comunica a Santiago (su hijo, que es tratante): “yo voy a buscar el burro con la motocicleta Mobylette y tú lleva los jatos al matadero”. El referido obedece y me invita a acompañarle en su camioncillo de transporte de ganados; por supuesto, accedo ya que es un buen hombre (el día su Santo invita a todos los vecinos al vermú, “an ca Jandra”).


Antes de tomar la curva, cerca del puente de la entrada, veo venir a mi padre con un bidón de leche cargado en la carretilla y, por la hora, deduzco que se dirige al parador (en la recogida le atienden mujeres del pueblo o de otro cercano y siempre me dan algo: pasta, bollo, caramelos, etc.). Subiendo la rampa izquierda del puente, nos cruzamos con Sole (trae una lecherina, viene a casa de mi tía Paz a recoger su litro diario) y un poco más adelante, enfrente del Salido de los Jatos, coincidimos con Ito (el caminero de la casilla): está colocando, al borde de la carretera,  una señal redonda con un borde rojo y una vaca negra en su interior (no entiendo para qué la pone si ya todos sabemos que allí se juntan las vacas para formar la vecera).


Jesús (el mediano de Toño y Enedina).

lunes, 29 de agosto de 2016

LA CLÁSICA DE SAN PEDRÍN (LA PUERTA HACE 60 AÑOS)


LA CLÁSICA DE SAN PEDRÍN
(LA PUERTA HACE 60 AÑOS)
CRÓNICA
La Clásica de San Pedrín, en el segundo día de la fiesta de la localidad, se inició a media tarde con un recorrido que no superó los 10 kilómetros; recorrido prácticamente llano, con un nivel ascendente en la primera parte de la prueba, pero sin la suficiente entidad como para ser puntuable para premio de la montaña y una pendiente descendente en su segundo tramo de regreso a meta.

La carrera que partió desde La Puerta, discurrió por la nacional 621 en su totalidad, para llegar al Puente de Torteros, en donde se giró para regresar al punto de partida. Solo hubo un punto de avituallamiento, situado en el kilómetro 1, en la Casilla del Caminero, en cuyo portal siempre estaba disponible el botijo con el agua fresca recién traída del Parador Nacional de Turismo, y siempre disponible al grito de ¡Áurea, el botijo!

El pelotón se concentró ante el Bar de Isidoro, lugar de salida y llegada, con las bicicletas de hierro y sin engranajes, con las gomas de freno más gastadas y brillantes que un garabito, quien los tiene, los más frenaron metiendo la alpargata en la "lenticular" trasera. Los guardabarros al uso y medio sueltos y con sus dinamos preparadas por sí a alguno de los participantes se le hiciera de noche.

No ha habido una numerosa participación, y los ciclistas son todos conocidos de los aficionados entre los que se ha creado una inusitada expectación: Olegario Álvarez; Valentín Alonso, Zóximo Valladares, Eulogio Álvarez, los hermanos Rodríguez: Gundo y Nato y Guillermo Rubio, el Tigre de la Montaña, que lo fue de La Montaña antes que de Villahibiera.

Sin banderín de salida y al grito de ¡ya!, los participantes partieron y ya de salida Guillermo Rubio demarró y a la altura del Salido de los Jatos aventajaba a su perseguidores en más de 100  metros, ventaja que al llegar al Puente de San José seguía en aumento. Los perseguidores perdieron de vista al escapado en las curvas de La Calcada, no volviéndole a ver hasta llegar a la recta de Éscaro, momento en el que el pelotón, que aún no había llegado a la rampa de Camiñon, ve al escapado que ya ha superado la rampa La Ermita. El escapado hace su entrada en Éscaro, ni tan siquiera al llegar a casa del tío Patricio, desde donde se tiene una visión de toda la recta de Éscaro, se permite la licencia de mirar atrás. Al llegar al Puente de Torteros, paso intermedio, gira brutalmente levantando hasta gravilla y dejando la huella de la cubierta en la brea, para a continuación acelerar y recuperar la cadencia de pedaleo. Ya de vuelta, se cruzó con sus perseguidores que se encontraban a la altura de La Marnia.

El fugado, rodando a piñón fijo, y nunca mejor dicho, fue aumentando su ventaja a la sombra de la larga chopera de la recta de Éscaro, entrando derrapando en las curvas de La Calcada y evitando con maestría un bache a la altura del prao del tío Leandro, aún sin segar. Por atrás, el pelotón rodó sin organizarse para poner fin a la fuga, cada uno pedaleó lo que pudo y  alguno llevaba los muelles del sillín escaneados en el trasero.

Guillermo Rubio, el Tigre de la Montaña, empezó a tener problemas mecánicos a la altura del Prao del Toro, y al entrar en el Rincón del Molino la cadena empieza a darle problemas, problemas que se agudizan a la altura del Puente de la Rebisquera en donde definitivamente ésta se salió. Pero el escapado nunca se dio por vencido y tras echar la bicicleta al hombro corrió los últimos 500 metros para entrar destacado en la meta. El pelotón llegó un poco antes de la vecera.

El ganador, que no presentó muestras de fatiga, no hizo declaraciones, tan solo gritó su lema de guerra ¡písale junquillo hasta que quememos el chofer!; mientras que sus perseguidores destacaron la fuerza con la que rodó el ganador y la distancia que les sacó ¡y eso que hicimos trampa y dimos la vuelta antes de llegar a Torteros!, declaró uno de ellos.


Miguel A. Valladares Álvarez

viernes, 12 de agosto de 2016

MÁS VECINOS DE LOS BARRIOS SAN PEDRO Y ARRIBA


MÁS VECINOS DE LOS BARRIOS SAN PEDRO Y ARRIBA.


Al entrar en el corral de mi tío Agustín, veo a mi abuela sentada en el banco de la entrada, está limpiando unas truchas y tiene los gatos alrededor. Le doy un beso y me pregunta qué hago. Le comento mi ocupación mañanera y me responde emocionada: “está muy bien hijo, nunca olvides esta tierra y sus gentes, ni te alejes de tu familia”. Le doy otro beso y me voy a la portalada para ver qué hace mi tío: está lijando una caña de bambú muy larga (mayor que dos varales juntos). Me intereso por el fin de tal palo y me dice que es para pescar truchas, empleando el siguiente método: “me coloco en la orilla del río y silbo (como a los perros), entonces las truchas asoman el morro y, en ese instante, les doy un golpe seco que las mata”. Esta es otra mentirona de las habituales pero estamos muy orgullosos del tío Agustín por ser un experto cazador y pescador, a pesar de los riesgos a que se expone ante los animales de cuatro patas y los de dos piernas.



Justo cuando me disponía a abandonar el corral, aparece la Linda seguida de otras tres vacas y tras ellas mi tía Ana Mari, que le ha tocado la vecera; al verme, me dice: “ahora que tienes vacaciones ya vendrás conmigo” (no sé por qué pero muchas veces me mandan con ella y me lo paso bien). Mi tía es una precursora ya que conduce, fuma y reclama derechos feministas (algo novedoso para las mujeres, igual es porque proviene de Riaño), pero también hace el mejor “desayuno rural” del mundo, ni comparación con el “desayuno continental” que ofrecen en el parador.

Le digo adiós a todos, abro la puerta del huerto, traspaso los muros de piedra y alambradas de las tierras de El Cuarno para salir cerca de la vivienda de Asela, que se halla muy atareada cuidando su florido huerto.

Al llegar al cruce, enfrente de mi casa, escucho un sonido de motor, diviso a Urbano montado en su moto, el vehículo se aproxima despacio pero haciendo eses (como casi todos los días cuando regresa de su trabajo en el pantano); al alcanzar la curva no gira y se estampa contra el muro de la tierra de Laureano. Eusebio, que estaba entregando una carta a Fé, se acerca y ambos le ayudan a incorporarse. Aparentemente, no ha sido grave (o no lo siente) ya que la víctima se levanta y continúa con la moto de la mano. Los auxiliadores hacen comentarios sobre la perniciosa afición del accidentado, moviendo la cabeza hacia los lados; el cartero prosigue con su reparto y mi vecina retorna hacia su casa con el baleo en la mano (estaría barriendo la acera situada delante de su casa). En el patio de la escuela se cruza con su marido Andrés que venía arreando una gocha para llevarla al verraco.

Después del incidente (ya no sorprendía por novedoso a nadie), miro a lo lejos y veo caminando a mi tío Vitorino hacia la cuadra; echo a correr (en diagonal, por delante de casa de Metrio), porque quiero ver la nueva ordeñadora (la inversión compensa, sus vacas son pintas). Me hace una demostración práctica (mete las tetas en los chupones) mientras va explicando detalladamente cómo funciona. Se le ve contento por el trabajo que le quita y porque, al actuar por sí sola, él puede hacer otras faenas (se ha olvidado de otra ventaja: el ahorro en cuernas). Finalizado el ordeño, le ayudo a mi tío a trasladar la leche a su casa (la más nueva, la fachada con muchas flores), al cuarto del fondo donde aprovecho para beber agua del balde con un tanque. Después, me voy a la cocina para saludar a mi tía América que se dispone a colgar, del gancho de la lumbre, una caldera con patatas para cocerlas (comida preferida de los gochos). Como siempre, me ofrece algo para picar (una galleta, una pasta, un trozo de chorizo o chocolate) y le aclaro que, por esta vez, debo rehusar pues estoy casi entelao, después de tres almuerzos; sale de la cocina y regresa con un puñado de caramelos “pa el camino”.



Tras dejar a mi tía, en la calle, oigo golpes sobre madera; es Metrio, que está en su portalada arreglando unas madreñas y le interrogo sobre sus quehaceres, que se resumen así: añadir tarugos de goma y un trozo de ésta en la parte delantera, por debajo. A una de ellas también le añadirá un aro de alambre, a la altura del empeine, porque empieza a resquebrajarse. Nuestra conversación es interrumpida por su hermana, Pilar, para informar que se va sajar el huerto y, al poco rato, Adelaida entra en la hornera y sale con un brazuelo. Dejo a mi vecino porque veo a Avelina que lleva una vaca atada con un cordel y su hijo Toño la arrea con una ijada; me aproximo al chaval y me confirma que anda tora y la llevan al semental del pueblo. Vamos hablando hasta rebasar la hornera de Vitorino donde me desvío a la derecha para salvar las ruinas hacia la casa de Genoveva.



Jesús (el mediano de Toño y Enedina).

viernes, 29 de julio de 2016

LA PUERTA ANTES Y DESPUÉS DE LA CARRETERA

LA CARRETERA

Sin duda uno de los momentos estelares del pueblo de La Puerta fue la realización de las carreteras modernas en tiempos de Isabel II, uno de los momentos principales de la historia de España.

La carretera cambio la fisonomía del pueblo tanto a nivel de comunicaciones como a nivel hidráulico. Para los conocedores del pueblo reconstruir éste antes de la construcción de las nuevas vías no es tarea difícil, ya que aunque las antiguas vías de comunicación dejaron de utilizarse en la mayoría de los casos, en otros el curso fluvial se los "comió", hay vías que se conservaron pasando a ser caminos de uso común.



El camino principal o el Camino Real subía por la Frenzosa, El Andrinal, cruzando el río por un puente por bajo del Pozo del Canto, aún en los últimos tiempos quedaban restos del estribo en la margen izquierda, para continuar por encima de los praos de la Fuente Chica y subir paralelo al antiguo cauce de uno de los brazos del río. A la altura del término de la Rampa de la Ermita, aún en la última bajada del pantano y por la putrefacción de la vegetación se distinguían troncos clavados como formación de estribos, cruzaba mediante puente el brazo del río para dirigirse hacia los Castriellos, por donde, pegado a la falda del monte se adentraba en Éscaro, por detrás de la casa del tío Patricio.



El acceso al pueblo desde el Camino Real partía nada más pasar el Pozo del Canto, a su derecha retrocedía hacia el pueblo, discurría el camino por la Vega Arriba para entrar en el pueblo por el Barrio San Pedro, entre la iglesia y la casa de la tía Socorro.


Que sepamos no existe o desconocemos el proyecto de la obra, pero en líneas generales sí podemos destacar sus aspectos fundamentales. Dentro de las unidades de obra del proyecto de construcción de la carretera conocida como N-625 Sahagún-Las Arriondas, en el tramo correspondiente al pueblo de La Puerta, destacan sobre manera el movimiento de tierras y las obras hidráulicas. Dentro del movimiento de tierras incluimos un largo terraplén con aportación de material de más de un km de longitud, entre La Puerta y Éscaro, con más de 3 metros de altura, una plataforma de rodadura algo menor de 7 m., y taludes 3/2, lo que daría más o menos una expropiación próxima a los 16 metros de anchura. 

                              Desmonte y terraplen hasta el Muro Largo

También se llevó acabo la formación de 2 terraplenes contenidos con muros de piedra de cantería, uno de 250 m. de longitud, el Muro Largo,  en el tramo comprendido entre la Fuente de La Canalina y el límite con términos de Riaño en la cara norte del Alto de Nozanga, dicho muro en su punto más alto supera los 20 metros de altura y otro de menor entidad en el término del Rincón del Molino, bajo el Parador Nacional de Turismo, de unos 20 m. de longitud y una altura que no superó los 5 m. El movimiento de tierras se completó con dos desmontes: uno menor en el tramo de la Calcada y otro en el tramo comprendido entre ambos muros citados.

En cuanto a las obras hidráulicas hay que destacar que se observan 3 tipologías diferentes: la primera tiene como fin la de canalizar los afluentes que descienden de los valles adyacentes. Dentro de este tipo destacamos 2 pequeños puentes de un ojo  en los riachuelos de Camiñón, este situado a la altura del término del Reorco, principio de la recta de Éscaro, y un segundo, de igual hechura, para canalizar las aguas que descienden de los valles de Retollorán, Pozollao y Saguas, puente conocido como de San José o Puente sobre el Arroyo La Fragua. En ambos casos se trata de una obra de cantería con medidas aproximadas de tres metros de anchura por otro tanto de altura con pretiles también de cantería.

    Maximina y Gela, hijas del Caminero de La Puerta sobre el pretíl del Puente San José.

En segundo lugar están las obras de fábrica que tienen como cometido evacuar las aguas pluviales de las cunetas, en su mayoría se trata de cajeas de 1m por 1 m, a excepción de una situada en el término del Salido de los Jatos, con dimensiones son mayores, todas ejecutadas con materiales de cantería.

En tercer lugar, y quizás la más importante es la variación del cauce del río principal, primero para la propia ejecución de la obra y en segundo lugar para evitar la inundación y la socavación de terraplén ejecutado entre La Puerta y Éscaro. A tal fin en la cabecera del término de La Marnia se minó el curso del río y con su material se levantó una barrera que canalizó todo el agua del río hacía el Villar, desecando un brazo del río que discurría paralelo a la futura carretera (en los praos de la Marnia aún era y es visible la hondonada longitudinal del antiguo cauce), y que a partir del Reorco discurría por el cauce de la Presa. Esto supuso cambios importantes en las fincas situadas a ambas márgenes del río, por ejemplo: el río se desplazó hacía las peñas comiendo terreno en Soto del Villar, Barroso o El Andrinal, liberando a la vez terrenos en la otra margen: Soto del Cura, El Sotiquín o Bildeo. Al propietario que perdía terrenos en una margen le correspondían "por ley consuetudinaria" los terrenos liberados en la otra margen.

    Final o inicio de la"recta de Éscaro"

Con toda probabilidad el desvío del río añadió una obra más al proyecto, la nueva canalización de la presa en el tramo comprendido entre La Marnia, en donde en hacenderas, se construía una presa para meter el agua a la presa, hasta el Reorco en donde confluía con el viejo cauce. No fueron estas las únicas obras añadidas al proyecto, se cortó el camino a Camiñón al que se accedía desde el Reorco, haciéndole una nueva entrada desde la nueva carretera, los accesos al camino de Hormas que estaban a una cota inferior (no así con el camino a los cotorros, que siguió 3 metros por debajo de la cota de la carretera), y el desmonte para acceder al puente de entrada al pueblo desde la nueva carretera.



También en la presa se podían observar los cambios producto de una menor correntía, como por ejemplo en el Regachín, en donde por la naturaleza del suelo el agua no pudo profundizar  en su curso, formándose una laguna continua que ocupaba y encharcaba amplios terrenos: en el prao del tío Isidoro, el mismo Regachín, algunas zonas de la Viriella y de las Eras. Prueba de esto son algunas de las viejas fotografías de 1895, 20 años después de iniciarse el proceso, así como el rastro de algunas obras llevadas a cabo con el fin de recuperar algunos espacios, como el relleno del camino del Regachín y gran parte del camino de las Eras. Este levantamiento de caminos provocó que en aquellos espacios que no se levantaron, el nivel freático del agua saliera a la luz, caso de la charca de los toriles.


Las obras además de mejorar ostensiblemente las comunicaciones, abrir vías mercantiles etc., tuvo otras connotaciones para los vecinos de La Puerta; además del dinero proveniente de las expropiaciones, llegaron otros dineros en forma de sueldos y otros servicios. Esta nueva economía, que no sólo afecto a nivel personal sino también colectivamente, ya que la Junta Vecinal recibió dineros por los propios expropiados,  sirvió en unos casos para mejorar la calidad de vida de los vecinos, en otros casos fue la fuente de financiación para la emigración a Cuba o a Argentina.

La construcción se inició con el expediente de expropiación de los terrenos afectados para la ejecución de los tramos 16, 17, 18 y 19 que afectaba a los términos jurisdiccionales de Pontón, Retuerto, Vegacerneja, Éscaro, La Puerta, Riaño, Anciles y Huelde. En el caso de La Puerta la notificación de los expropiados se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia el 29 de octubre de 1875. En su mayoría se trataba de tierras de labor, sobre todo en la parte más cercana a Éscaro, siendo pradería y prados las zonas adyacentes al pueblo, La Calcada, Regachín y los prados de La Canalina y erial la zona entre el pueblo y el alto de Nozanga, es decir La Cuesta.

Las expropiaciones de La Puerta afectaron como veremos a casi todos los vecinos del pueblo, además de como ya ha quedado dicho a terrenos del común. Desde el alto de Nozanga hasta Praocabao se desmontó las faldas de La Cuesta, material con el que hizo la carretera en ese tramo, para la ejecución de dicho tramo se vieron afectados los praos de Bildeo y La Canalina pertenecientes a:
Prado.-  Juan Solares. 
Prado.-   Andrés Domínguez. La Puerta (1837)
Prado.-  Manuel Ortiz.
 Prado.-  Gaspar Carrera.
Prado.-  Andrés Álvarez. La Puerta (1810)
Prado.-  Manuel Alonso.  La Puerta
Prado.-  Esteban Alonso.  
Prado.-  Pedro Díez. La Puerta, abuelo de Quico el Caminero.
Prado.-  Rafael Alonso.  
Hasta llegar a la entrada del pueblo de donde partía un camino de acceso a las fincas situadas en el margen izquierdo de la presa, antiguo cauce de río.
Del pueblo hasta el Camino Real se vieron afectadas las siguientes fincas propiedad de:
Tierra.- Andrés Álvarez. La Puerta
Prado.-  Manuel Gutiérrez. La Puerta
Prado.-  Damiana Gutiérrez. La Puerta
Prado.-  Felipe Díez. La Puerta
Prado.-  Mª Antonia Fernández.
Prado.-  Petra Rodríguez.  La Puerta
Prado.-  Pascual López.  
Prado.-  Juan Álvarez. La Puerta
 Prado.-  Isidoro Álvarez. La Puerta
Camino de servidumbre.
Prado.-  Eugenio Díez, La Puerta
Prado.-   Manuel Alonso La Puerta
 Prado.-  Andrés Álvarez. La Puerta
Y desde la  Rampa de la Ermita (Camino Real) hasta los términos de Éscaro:
Prado.-  Lorenza Díez. La Puerta
Prado.-  Cosme González. Abuelo de América, Paz, Toño el de Enedina.
Pradera.-  Vicente Álvarez.
Pradera Herederos de Lino Suero.
Pradera Juan Álvarez. La Puerta
Pradera Manuel Gutiérrez Balbuena. La Puerta
Pradera Manuel Gutiérrez González. La Puerta
Pradera Mariano Moreno. La Puerta
Pradera Remigio Carande.
Pradera Manuel Gutiérrez. La Puerta
Pradera Gabriela Gutiérrez.
Pradera Manuel Alonso Cimadevilla.
Pradera Joaquín Rodríguez.
Tierra de labor.- Pascual López.
Tierra de labor.- León Gutiérrez. La Puerta
Tierra de labor.- Rafael Alonso.
Tierra de labor.- José Presa. La Puerta
Tierra de labor.- Rosa Pérez. La Puerta
Tierra de labor.- Lorenza Díez. La Puerta
Tierra de labor.- Manuel Gutiérrez. La Puerta
Tierra de labor.- Vicente Alonso.
Tierra de labor.- Manuel Gutiérrez. La Puerta
Tierra de labor.- Rafael Alonso. La Puerta
Tierra de labor.- Cosme González. La Puerta
Tierra de labor.- Pedro Díez. La Puerta
Tierra de labor.- León Gutiérrez. La Puerta
Tierra de labor.- Andrés Álvarez. La Puerta
Tierra de labor.- Mª Petra Álvarez.  La Puerta
Tierra de labor.- Manuel Alonso. La Puerta
Tierra de labor.- Manuel Gutiérrez. La Puerta
Tierra de labor.- Agustín de la Calle.
Tierra de labor.- Petra Rodríguez. La Puerta
Tierra de labor.- Manuel Díez. La Puerta
Tierra de labor.- Lorenzo Miguel.
Tierra de labor.- Agustín de la Calle.
Tierra de labor.- Juan Balbuena. La Puerta
Tierra de labor.- León Gutiérrez. La Puerta
Tierra de labor.- Pedro Díez. La Puerta
Tierra de labor.- Cosme González. La Puerta  
Tierra de labor.- Manuel Alonso. La Puerta
Tierra de labor.- Celedonio Álvarez. La Puerta. Abuelo de Victorino, Olegario, Etc.
Tierra de labor.- Estanislao Gutiérrez. La Puerta
Tierra de labor.- Eugenio Díez. La Puerta
Tierra de labor.- Remigio Carande.
Tierra de labor.- Gaspar Carrera.
Camino público.
Tierra de labor.- Casimiro Marcos.
Tierra de labor.- Remigio Carande.
Tierra de labor.- Bernabé Carande.
Tierra de labor.- Casimiro Marcos.
Pradera.- Agustín de la Calle.
Pradera.- Cosme González. La Puerta
Pradera.- Casimiro Marcos.
Tierra de labor.- Ruperto Fernández.
Tierra de labor.- Remigio Carande.
Tierra de labor.- Pedro Balbuena. La Puerta
Tierra de labor.- Bernabé Carande.
Tierra de labor.- Prudencio Álvarez.
Tierra de labor.- Pascual López.
Tierra de labor.- Casimiro Marcos.
Pradera.- Remigio Carande.
Tierra de labor.- Antonio Alonso. La Puerta
Tierra de labor.- Manuel Alonso. La Puerta
Tierra de labor.- Félix Carrera.
Tierra de labor.- Ezequiel Carande.
Tierra de labor.- Casimiro Marcos.
Tierra de labor.- Antonio Canal.
Tierra de labor.- Antonio Alonso. La Puerta
Tierra de labor.- Pedro Carande.
Tierra de labor.- Eusebio Canal.


Miguel A. Valladares Álvarez

viernes, 22 de julio de 2016

LOS DE LA PUERTA


LOS DE LA PUERTA




LA PUERTA Y SUS GENTES 1752-1987 (5)


La Puerta y sus gentes 1752-1987 (5)

Décimo séptimo.-
1.- Juan Moreno, de 38 años de edad, casado con Manuela Alonso (Éscaro), sin hijos. Y en efecto, en 1752 este matrimonio no tenía hijos, estos vinieron después; María Moreno Alonso en 1754; Manuela en 1758; Tomás en 1766 y Tomasa en 1769. Además de estos figura otro hijo Manuel (1A), que si bien no figura su nacimiento en La Puerta, si figuran hijos suyos bautizados en La Puerta.

A.- Manuel Moreno Alonso se casó en primeras nupcias con Francisca Sierra Posada, natural de Riaño, fruto de este matrimonio nacieron sus hijos: Francisco Moreno Sierra en 1780; Mª Manuela en 1782, que falleció prontamente; una segunda Mª Manuela en 1784; Froilán en 1787; Miguel en 1789 y Francisca en 1791. Posteriormente se casó con María de la Fuente Fernández natural de Éscaro y tuvieron 6 hijos más: Casimira Moreno de la Fuente en 1795; Marcelo en 1796 (B); Manuel en 1798 (C); Tomasa y Rafael en 1801 y Valentín en 1805 (D).

B.- Marcelo Moreno de la Fuente se casó con Dominga de las Rozas Burón, natural de Riaño y tuvieron 6 hijos: Manuel Moreno de las Rozas en 1822; Agustina en 1825 (B1); Froilana en 1826; Mª Cruz en 1828; Nicolás en 1830 y Gregorio en 1838.

B.1.- Agustina Moreno de las Rozas tuvo una hija de soltera que nació en 1859: Manuela Moreno de Las Rozas.

C.- Manuel Moreno de la Fuente se casó con María Piñán Gómez, de Lario, que tienen bautizados en La Puerta a tres de sus hijos: Ubaldo Moreno Piñán en 1835, falleció en Éscaro en 1908; Estefanía en 1837 (C.1) y Felipe en 1843.

C1.- Estefanía Moreno Piñán se casó con José Vega Amondi de Nava, Asturias, y en La Puerta se bautizó en 1863 su hija María Vega Moreno.

D.- Valentín Moreno de la Fuente se casó con Lorenza Díez Álvarez, matrimonio que tuvo 7 hijos: Ana Mª Moreno Díez en 1840 (D1); Francisco en 1841; Mª Manuela en 1843; Rosa en 1844 (D2); Concepción en 1846; Benito en 1849, falleció en La Puerta en 1935, y Cecilio en 1856 (D3).

D1.- Ana Mª Moreno Díez se casó con Agapito García Cabezas, de Hoyuelo, Burgos, y en La Puerta bautizaron en 1868 a su hija Ana Mª García Moreno.

D2.- Rosa Moreno Díez se casó con Pedro Sierra Miguel, fruto de este matrimonio nacieron en La Puerta: Indalecio Sierra Moreno en 1876; Inocenta en 1878 y Josefa en 1884.

D3.- Cecilio Moreno Díez se casó con Juliana Gutiérrez Díez de Éscaro y en 1879 bautizaron a su hija Benardina Moreno Gutiérrez.

Las ramas  familiares de Juan Moreno desaparecen de los registros de La Puerta a partir del año 1884.


Décimo octavo.-
1.- Domingo Alonso de 46 años, viudo, tiene por hija a María. Domingo había estado casado con Catalina Álvarez, en 1725 habían tenido una hija Catalina Alonso Álvarez, según el catastro Domingo tenía una hija llamada María (A) que no figura como tal en los nacimientos de La Puerta, otra cosa sería que esta fuera Mª Catalina y fuera la misma, aunque como María sí sigue figurando en los registros.

 A.- María Alonso Álvarez se casó con Basilio Rodríguez Alonso y tuvieron 6 hijos: Manuel Rodríguez Alonso en 1747; Francisco 1750; Juan Antonio 1751 (B); José en 1754 (C); Felipe en 1758 (D) y María en 1761.

B.- Juan Antonio Rodríguez Alonso se casó con María Díez Díez con quien tuvo 2 hijos: Rosalía Rodríguez Díez en 1777 y Matías en 1780.

C.- José Rodríguez Alonso se casó con María Díez Álvarez y tuvieron 6 hijos: Mª Magdalena Rodríguez Díez en 1784; Antonia 1787; Simón 1788 (C.1); Alonso en 1791; Paula en 1793 y Jerónima en 1796.

C1.- Simón Rodríguez Díez se casó con Isabel Valbuena Rodríguez, natural de Éscaro, y tuvieron 2 hijos bautizados en La Puerta: José Rodríguez Valbuena 1808 (C1.A); Rosalia 1810; Mª Antonia 1813; Gaspar 1815; Baltasar  en 1817; Melchor 1820 y María en 1824.

C1.A.- José Rodríguez Valbuena se casó en primeras nupcias con Petra Pedrosa Álvarez con quien tuvo 3 hijos: Isidoro Rodríguez Pedrosa en 1837; Simón en 1842 (C1.A1.)., falleció en Éscaro en 1927, y Paula en 1847 (C1.A2). Posteriormente se casó con María de la Hoz Díez, con quien en 1856 tuvo a Higinio Rodríguez de la Hoz.

C1.A1.- Simón Rodríguez Pedrosa se casó con Segunda Suero Valbuena (Éscaro 1852) y tuvieron 12 hijos: Petra Rodríguez Suero 1880; José 1882; Modesta 1883, falleció en 1974; Isabel 1885; Valentina 1886; Victoria 1888 (C1.A1A), falleció en 1948; Pedro 1890; Cecilio 1890; Calixto 1892; Eusebio 1894 (C1.A1B); Regina 1896 y Fidel en 1898.

C1.A1A.- Victoria Rodríguez Suero se casó con Celestino Domínguez Presa y tuvieron 6 hijos: Joaquina Domínguez Rodríguez en 1921; Simón en 1922, Segunda en 1924, estos 3 nacidos en Niágara Falls, Estado de New York(EE.UU) y ya en La Puerta Román en 1925; Encarnación en 1930 y Mª Daria en 1935.

C1.A1B.- Eusebio Rodríguez Suero se casó con Rufina Álvarez Díez, con quien tuvo 4 hijos: Julita Rodríguez Álvarez nacida en 1930, fallecida a los 3 meses; Fortunato en 1931; Demetrio en 1932 y Segundo en 1935 (C1.A1B1).

D1.A1B1.- Segundo Rodríguez Álvarez se casó con María González Fernández de Prioro y tienen bautizados en La Puerta 4 hijos: Mª Teresa Rodríguez González en 1961; Demetrio en 1962; Pedro en 1963 y Manuel Ignacio en 1967. En la actualidad residen en Cascón de la Nava, Palencia.

C1.A2.- Paula Rodríguez Pedrosa se casó con Tomás Rojo Valbuena con quien tuvo 9 hijos: Paula Rojo Rodríguez en 1877; Margarita en 1878; Cipriano en 1879; Facundo 1880; Simón 1881; Estefanía 1882, que falleció prontamente; Pedro 1883, Macario 1884 y otra Estefanía en 1886 que solo vivió 16 días. Tomás Rojo había estado casado anteriormente con María Álvarez, y habían tenido un hijo, Fidel Rojo Álvarez, nacido en 1866 Tras enviudar se casó con Paula.

E.- Felipe Rodríguez Alonso se casó con María Valbuena Mediavilla de Éscaro y tuvieron 7 hijos: Micaela Rodríguez Valbuena en 1781 (E2); Isabel 1783 (E1); Mª Ignacia 1785; Catalina 1788; Santos 1789; Feliciana 1793 (E3) y Dorotea en 1796.

E1.- Isabel Rodríguez Valbuena se casó con Isidoro Álvarez Alonso y tuvieron 10 hijos: Mª Petra Álvarez Rodríguez en 1807; Simón en 1808; Lucas en 1810; Beatriz 1813 (E1A); Pascuala 1815; Felipe María 1817 (E1B); Agustín 1919; Francisco 1821(E1C); José 1823 (E1D), falleció en 1906 y Lucia 1825.

E1A.- Beatriz Álvarez Rodríguez se casó con Andrés Álvarez Valbuena y tuvieron 6 hijos: María Álvarez Álvarez, que no figura en los registros de La Puerta como nacida en el pueblo, pero si figura bautizando un hijo (E1A1);  Mª Anacleta en 1841; Atanasio 1847 (E1A2); Simón 1849, Isidoro 1852, falleció en 1937 y Miguel en 1859 (E1A3), falleció en 1924.

E1A1.- María Álvarez Álvarez tuvo de soltera a Fidel Álvarez Álvarez en 1865.

E1A2.- Atanasio Álvarez Álvarez se casó con María González Álvarez, natural de Riaño y tuvieron 6 hijos: Valeriano Álvarez González en 1876 (E1A2.1), falleció en 1930; Rosa en 1877, falleció al mes; Alejandra en 1880; Eugenia en 1883, falleció en 1964; Mª Ángela en 1887 (E1A2.2), falleció en 1962 y Felisa en 1888, falleció a los 4 años.

E1A2.1.- Valeriano Álvarez González se casó con Victorina Domínguez Vega (Villafrea 1886-1970) y tuvieron 10 hijos: Ludivina Álvarez Domínguez  en 1905; Felicidad en 1907; Priscila 1909; Francisco "El Americano" 1911 (E1A2.1.A), falleció en 1978; Atanasio 1912, falleció en 1937; Mª Consuelo 1914; Florentina (Flora), en 1917 (E1A2.1.B); Marcelino 1917, falleció a los 3 meses; Mª Nieves 1920 y Perpetuo en 1924, falleció a los 6 meses.

Priscila Álvarez Domínguez

María Álvarez Domínguez


Francisco Álvarez Domínguez

E1A2.1.A.- Francisco Álvarez Domínguez se casó con Mª Carmen Álvarez Díez y tienen bautizados en La Puerta 9 hijos: Mª Cruz Álvarez Álvarez en 1957; Luis Miguel 1958; Francisco 1960; Mª Carmen 1962; José ramón 1963; Ana Mª y Rosa Mª en 1965; Mª Nieves en 1969 y Juan Carlos en 1975.


Francisco Álvarez y Carmen Álvarez con su primogénita.

E1A2.1.B.- Florentina Álvarez Domínguez se casó con Luis Pelayo García Largo (Villacorta 1916) y tuvieron 5 hijos: Luis Pelayo García Álvarez en 1944, falleció a los 2 meses; Concepción en 1945; Mª Begoña en 1948; Mª Isabel en 1949 y Luis Pelayo en 1953.

E1A2.2.- Mª Ángela Álvarez González se casó con Leoncio Álvarez Díez y tuvieron 6 hijos: Tobías Álvarez Álvarez en 1916; Delia en 1917 (E1A2.2.A); Santiago en 1920; Eusebio en 1923(E1A2.2.B) ; Victorino en 1926  (E1A2.2.C) y Olegario en 1929.

E1A2.2.A.- Delia Álvarez Álvarez se casó con Guillermo Donato Álvarez Pascual, fruto de este matrimonio nació en 1948 Leoncio Álvarez Álvarez (Poncho).

Leoncio Álvarez con su tío Victorino Álvarez.


E1A2.2.B.- Eusebio Álvarez Álvarez se casó Avelina Alonso Rodríguez y bautizaron en La Puerta a 9 hijos: Carlos Álvarez Alonso en 1954; José Antonio en 1955; Rafael en 1957; Enrique en 1959, falleció a los 14 años; Mª Ángela en 1961, falleció a los 6 meses; Ana Belén en 1962; Santiago en 1964; Mª Mar en 1965 y en 1969 Marta.

Un sevidor con las "niñas" de Eusebio y Avelina. Ana Belen, Mª Mar y Marta.

E1A2.2.C.- Victorino Álvarez Álvarez se casó Mª Luz América González Gutiérrez, en 1962 nacía su única hija Mª Isabel Álvarez González.

E1A3.- Miguel Álvarez Álvarez se casó con Jerónima Díez Valbuena y tuvieron 10 hijos: Felisa Álvarez Díez en 1892, falleció a los 10 meses; Alejandro 1893, falleció al mes; Rufina 1894 (E1A3.2), falleció en 1937; Petra 1897 (E1A3.1); falleció a los 37 años; Eloy 1898, falleció en 1956; Simón 1900 (E1A3.3), falleció en 1982; Bonifacio 1902, falleció en 1918; Dolores 1903, falleció a los 2 meses; María en 1905 y Domitila en 1910 (E1A3.4), falleció en 1982.

E1A3.1.- Petra Álvarez Díez se casó con Isaac González Gutiérrez, fruto de este matrimonio nacieron: Elías González Gutiérrez; Mª Luz América en 1924 (E1A3.1A); Benedicto en 1926, falleció a los 2 meses; Josefa 1927, falleció a los 2 años; Faustina en 1928, falleció en el 2002; Mª Paz en 1930 (E1A3.1B); Antonio en 1931 (E1A3.1C), y Mª Covadonga en 1933.



        

Isaac González Gutiérrez y familia.


E1A3.1A.- Mª Luz América González Álvarez se casó con Victorino Álvarez Álvarez (Ver E1A2.2.C)

E1A3.1B.- Mª Paz González Álvarez se casó con Laureano González Laureano González Álvarez y fruto de este matrimonio nacieron: Antonio González González en 1956; Mª Paz en 1958 (E1A3.1B.1); Teótimo en 1959 y Francisco Javier en 1961.

E1A3.1B.1.- Mª Paz González González se casó con Jesús Salvador García de Salamón, teniendo bautizado en La Puerta a su primogénito Miguel Ángel García González en 1978.

E1A3.1C.- Antonio González Álvarez se casó con Enedina Álvarez Díez fruto de este matrimonio nacieron: Miguel Ángel González Álvarez en 1961; Jesús en 1962 y Vicente en 1964.     

E1A3.2.- Rufina Álvarez Díez se casó con Eusebio Rodríguez Suero, fruto de este matrimonio nacieron: Julita Rodríguez Álvarez en 1930; Fortunato en 1931; Demetrio 1932 y Segundo 1935. (Ver C1.A1B)

E1A3.3.- Simón Álvarez Díez se casó con Quintina Gutiérrez Álvarez y tuvo 3 hijos: Eutiquia Álvarez Gutiérrez en 1934; Miguel en 1936 y Josefa en 1940, falleció a los 4 meses.

E1A3.4.- Domitila Álvarez Díez se casó con Fermín González Álvarez y fruto de este matrimonio nacieron: Teótimo González Álvarez en 1936; Eutimio y Mauro en 1938 (E1A3.4.A)), y Gregorio en 1946.



Fermín González Álvarez y Domitila Álvarez Díez

E1A3.4.A.- Mauro González Álvarez se casó con Mª Concepción Rodríguez Puerta, natural de Pedrosa del Rey, y nacieron: Alfonso González Rodríguez en 1967; Cristina en 1968, Elena en 1970 y Raquel González Rodríguez en 1977.

E2.- Micaela Rodríguez Valbuena se casó Juan Álvarez Alonso y tuvieron 7 hijos:  Mª Eugenia Álvarez Rodríguez en 1807 (E2A); Prudencio 1812, falleció en 1882; Alejandro 1814; Esteban María en 1816 (E2B); Santiago 1819; Petronila 1821  y Patricio 1830.

E2A.- Mª Eugenia Álvarez Rodríguez se casó con José Díez Valbuena, fruto de este matrimonio nacía en 1840 Patricio Díez Álvarez.

E2B.- Esteban María Álvarez Rodríguez se casó con María Sierra Valbuena, natural de Riaño. En 1841 era bautizada en La Puerta su hijo José Álvarez Sierra que falleció a los 93 años (1934)

E3.- Feliciana  Rodríguez Valbuena se casó con Pedro Díez Álvarez y tuvieron 5 hijos: Eugenio Díez Rodríguez en 1823 (E3A); Benita en 1826; Manuel 1830(E3B), falleció en 1905; Martina 1832 y María en 1835 (E3C).

E3A.- Eugenio Díez Rodríguez se casó con Jualiana Domínguez Valbuena de Riaño y nacieron en La Puerta: Bonifacio Díez Valbuena en 1853; Mª Antonia 1854 (E3A.1), falleció a los 35 años soltera; Leonarda 1856 (E3A.2); Eulogia en 1860 y Vicente 1871, falleció a los 38 años. Además de estos tenía otro hijo llamado Rosendo (E3A.3), que aunque no figura cono nacido en La Puerta sí aparece en los registros con hijos en La Puerta.

E3A.1.- Mª Antonia Díez Rodríguez se casó con Fidel Rojo Álvarez y tuvo 3 hijas: Mª Rosario Rojo Díez en 1891 (E3A.1A),  Socorro en 1893 (E3A.1B) y ya viuda a Josefa en 1899, que falleció prontamente.

E3A.1A.- Mª Rosario Rojo Díez tuvo a Fabriciano César Rojo Díez (E3A.1A.1), casándose posteriormente con Nemesio Valladares Alonso, natural de Riaño. De este matrimonio nacieron: Emilia Valladares Rojo en 1922; Pedro en 1923, murió a los 9 años; Julián en 1925 (E3A.1A.2); Fidel en 1926; Araceli en 1928; Inés en 1930, falleció a los 6 años, y Zósimo en 1931 (E3A.1A.3).

E3A.1A.1.-  Fabriciano Rojo Díez se casó con Eloísa Ruidíaz Rodríguez, natural de Cangas de Onís. Fruto de este matrimonio nacieron Mª Antonia Rojo Ruidíaz en 1945 y Mª Isabel, Toñi, en 1946.

E3A.1A.2.- Julián Valladares Rojo se casó con Sagrario Álvarez González, y aunque todos sus hijos nacieron en Bilbao, su hija Rosa Mª Valladares Álvarez (E3A.1A.2A) aparece bautizando una hija en La Puerta.




Sagrario Álvarez González y Julián Valladares Rojo.

E3A.1A.2A.- Rosa Mª Valladares Álvarez se casó con Manuel Díez Gutiérrez y en 1986 nació su hija Bárbara Díez Valladares, última bautizada en La Puerta.

E3A.1A.3.- Zósimo Valladares Rojo se casó con Oliva Álvarez Díez, y registradas en La Puerta están sus hijas Mª Araceli Valladares Álvarez nacida en 1951 y Ana María en 1953.


Zósimo Valladares Rojo y Oliva Álvarez Díez.

E3A.1B.- Socorro Rojo Álvarez se casó con Félix Álvarez Díez y tuvieron hijos: Mª Felicidad Álvarez Rojo en 1909, que falleció prontamente; otra Mª Felicidad en 1916 (E3A.1B.1); Mª Natividad en 1921; Esther en 1924, falleció a los 3 meses; Digna en 1925, falleció con un mes; otra Esther en 1927; Elpidio en 1929 y Fabio en 1933.

E3A.1B.1.- Mª Felicidad Álvarez Rojo se casó con Onésimo Suero Álvarez, dos de sus tres hijos están registrados en La Puerta: Félix Domingo Suero Álvarez, nacido en 1949 y Juan José en 1950.

E3A.2.- Leonarda Díez Rodríguez tuvo una hija de soltera en 1887: Lucila Díez Domínguez que falleció a los 3 años.

E3A.3.- Rosendo Díez Rodríguez se casó con Marcelina Manrique Díez de Congosto, Saldaña, este matrimonio tiene registrados en La Puerta 7 hijos: Aurelio Díez Manrique en 1887; Felicidad 1889; Albina 1890; Mª Encarnación 1893; Jesús 1895; Adalmira 1897 y Ramiro en 1899. No vuelven a aparecer en los registros de La Puerta.

E3B.- Manuel Díez Rodríguez se casó con María Valbuena Díez de Riaño y tiene registrado en La Puerta a su hijo Félix Díez Valbuena nacido en 1876. No vuelven a aparecer en los registros de La Puerta.

E3C.- María Díez Rodríguez se casó con Estanislao Gutiérrez González y fruto de este matrimonio nació en 1876 Jesusa Gutiérrez Díez. En Éscaro había nacido otra de sus hijas: Juliana Gutiérrez Díez (E3C.1).


E3C.1 .- Juliana Gutiérrez Díez se casó con Cecilio Moreno Díez. (Ver D3 de la familia décimo séptima de Juan Moreno).



Miguel A. Valladares Álvarez.