sábado, 7 de noviembre de 2015

OTRAS HISTORIAS DE NUESTRA IGLESIA

OTRAS HISTORIAS DE NUESTRA IGLESIA.     
       
Años 60. En la iglesia de nuestro pueblo se celebraban los acontecimientos habituales (misas, rosarios, catequesis, bodas, bautizos, comuniones, funerales, avisos con las campanas, etc.) y otros no tan corrientes, como que Goyo (el de Fermín y Domitila) celebrase su primera misa el mismo día que mi primera comunión. Pero yo quiero recordar las acontecimientos, sencillos y cotidianos, que ocurrían alrededor de la iglesia, como los juntorios de todo el pueblo, que se producían después de misa en el pórtico. Mientras tanto, los niños nos dedicábamos a otras actividades:

1. Corretear entre los corrillos esquivando a los contertulios hasta que nos chocábamos contra alguien, que nos reprendía o se acordaba de nuestra madre (sin referir oficios).



2. Otras veces nos dedicábamos a correr alrededor del muro de la iglesia, entrando y saliendo por las entradas del muro que rodeaba el pórtico (haciendo un circuito). Había dos modalidades: contrarreloj (sin cronómetro: un niño iba contando a ritmo de segundero) y persecución (un rapaz a pillar al otro). Pero todo deporte tiene su riesgo y aquí era habitual que acabáramos metiendo la pata en el calce, si nos pasábamos de frenada al salir por el hueco del muro que daba a calle de Nati. Y muchas veces acabamos con algún rasponazo que no se curara con un poco de agua del calce o aplicando saliva propia, y, en rara ocasión, un poco de mercromina. Bueno, una vez me acuerdo que a mi hermano, el mayor, le tuvo que llevar Pepe “Ruscos”, en su Vespa, al médico por que se abrió la cabeza.

3. Otra aventura era subir al muro, metiendo la punta de los pies entre las piedras (nadie te ayudaba, cada uno tenía que arreglárselas). Una vez que conseguías subir y ponerte de pie, empezabas a caminar lentamente por esas alturas (con mucho miedo a caerte) pero cuando ibas cogiendo confianza comenzabas a correr por encima de las losas, hacías la esquina derrapando y acababas saltando las entradas como un atleta. Aunque esto parezca algo sencillo y rápido era una meta que se lograba en varios años ya que los primeros intentos de escalar el muro se producía a los 3 o 4 y hasta los 7 u 8 no traspasabas las entradas sobradamente. La entrada principal era muy delicada ya que tenía las piedras redondeadas y un error de cálculo al saltar conllevaba un elevado peligro para ciertas partes muy delicadas, en caso de un resbalón lateral.



4. Pero la mayor hazaña consistía en coronar el campanario y también se empleaban varios años, excepto cuando te llevaba de la mano un adulto. Esta proeza se desarrollaba en tres etapas: en la primera debías ascender (si eras pequeño “a gatas” y luego erguido) las piedras más grandes, situadas hasta que hace esquina.  El segundo tramo te llevaba a superar el tejado y comprendía las escaleras de piedras más pequeñas que enlazaban con la escalinata de madera, al final; este tramo era el más peligroso por el canguelo que ibas acumulando y por estar deteriorado a propósito por nuestros mayores (no lo arreglaban) pues pensaban que así no subiríamos; no se daban cuenta que era cuestión de tiempo y un reto a nuestra intrepidez. Desde el campanario se disfrutaban de sensaciones únicas para un niño: la altura del suelo (distinta a que si ves el pueblo desde el Hoyo de la cuesta), la cercanía de las cigüeñas (especialmente cuando “machacaban el ajo”) y cuando subía a repicar las campanas con mi padre. Ah, y la satisfacción de llegar a la cima que se certificaba con un suave toque de campana para que lo oyera y nos viera algún vecino, el cual certificaría hecho; aunque luego se chivara a tus padres y te supusiera un correctivo.

Aunque el agua haya borrado nuestro entorno, nos queda la nueva iglesia como testimonio de nuestras vivencias y nos trae recuerdos inolvidables para quienes tuvimos el privilegio de coincidir en este lugar durante un tiempo que, ojalá, hubiera sido más duradero.

Jesús (el mediano de Toño y Enedina).

jueves, 5 de noviembre de 2015

miércoles, 4 de noviembre de 2015

ASENTAMIENTOS DE LA PUERTA (1)


LOS ASENTAMIENTOS DE LA PUERTA (I)

    En los terrenos que pertenecieron al Concejo de La Puerta hay documentados al menos cinco asentamientos. En cuatro de ellos conocemos la existencia de sus iglesias, y bajo que advocación estaban. En tres de ellas advertimos incluso su ubicación; y por los textos conservados sabemos que al menos tres de ellas fueron contemporáneas. En el quinto asentamiento, no conocemos la existencia de iglesia alguna, pero tanto por la toponimia, documentación y la arqueología conocemos el lugar del asentamiento, y hasta es más que posible que la advocación de su iglesia aunque no sepamos a ciencia cierta ubicarla.

    Pero vayamos por partes; la ubicación de estas iglesias comparten unos parámetros que, además de en La Puerta se repiten en el resto de la montaña, todas están a la boca de los valles. Como norma general, la ubicación de una iglesia va acompañada de unos terrenos necesarios para su mantenimiento, los estudios actuales sobre esta expansión eclesiástica no son concluyentes, hay quien apunta que, estos parámetros de asentamientos se dan durante los primeros tiempos del Reino Astur, ante la falta de medios del propio reino, así como la inexistencia de una nobleza con el poder suficiente como para emprender la expansión hacia el Sur, fue la iglesia, mejor estructurada, la que contó con ventajas fiscales a la hora de expandirse e iniciar la repoblación.

    Esto no quiere decir que no hubiera iglesias en la montaña anteriormente, prueba de ello es que 20 años después de que Purello derrotara a los árabes en la batalla del río Dueñas, valle de Lois, Sisnando, clérigo de la Liébana recibe en el año 874 las iglesias de Crémenes, Aleje y Verdiago con el encargo de levantarlas por encontrarse destruidas, probablemente como consecuencia de la invasión árabe. Estas iglesias, semidestruidas, como mínimo hubieron de ser levantadas durante el siglo VIII, fecha, que por otra parte, coincidirían con las levantadas en el vecino Valle de la Liébana.    
    Hecha esta puntualización, el primer asentamiento mencionado en los términos de La Puerta es el de Puntaniella, en los textos antiguos Pontanella. En el año 1005 el abad Vegito hace una donación a la iglesia de Oseja de una serie de territorios en el valle de Oseja, tras mencionar varios términos de este valle añade "et in illa Pontanella quinta, in hereditate de Petro Gaianiz". Por si el documento dejará dudas sobre la ubicación de esta Pontanella, otros dos documentos nos ayudan a ubicar este asentamiento. El primero está fechado el 1 de mayo de 1.110, en el, una noble dama, Jimena Alfonso, dona al obispo de Oviedo, Pelayo, varias de sus pertenencias "Do adhuc predicte sedi territorio Rianio in uillas que uocitaut Ueruenzosa et illa Porta et in Pontanella et in Anziles mea portionem ab integro".

    El segundo documento está fechado el 19 de octubre de 1.189, la Condesa Dña. Urraca dona heredades en más de 30 pueblos, y entre ellos se encuentra otra vez Fontanella, esta vez con F. Sin duda alguna esta Pontanella o Fontanella es nuestra Puntaniella, a la entrada del valle de Retolloran, en los prados tras la Casilla de Camineros de La Puerta. En este témino aparecieron restos de enterramientos, bajo el Cotorro La Fragua, y hay otro topónimo más que pudiera ser el nombre de la advocación de su iglesia; a su vera corre el arroyo de San José.

    Sobre su desaparición o abandono poco sabemos, el Becerro de las Presentaciones de la Iglesia de León del siglo XV no menciona ninguna iglesia en este término, y este Becerro está copiado de otro escrito en 1.250 del que no sabemos si se eliminaron las iglesias que ya no existían a la hora de copiarlo. 1.189 es la última mención de Puntaniella.


Miguel Á. Valladares Álvarez.

domingo, 1 de noviembre de 2015

¿LOS PRIMEROS MORADORES CONOCIDOS DE LA PUERTA?

ESTELA VADINIENSE HALLADA EN LA PUERTA(LEÓN)

Aunque se desconoce todo de esta lápida, lugar original o en su caso lugar de aparición, el hecho de que se hallase en La Puerta ya es bastante indicativo de que estamos hablando sin ningún género de dudas de los primeros habitantes conocidos de La Puerta, al menos en caso de Elanio.
    La estela funeraria está datada en el periodo comprendido entre finales del siglo II y principios del III d.C.; tiempo, en el que ya se habitaba fuera de los Castros. Sin realizar excavaciones será complicado ubicar un nuevo asentamiento, pero es fácil suponer que al menos estarían dentro del perimetro de los terrenos que anteriormente pertenecieran al Castro. 
   La estela en sí, como simbolo funerario, el uso del latín, y la composición del texto, nombre del difunto, Clan al que pertenece, etc., nos muestran unos vadinienses romanizados, aunque también es cierto que, el hecho de que aparezcan dos árboles a ambos lados de la cabecera y un caballo en la parte inferior es sintoma de que aún conservaban algunas de sus simbologías.


-Transcripcón:
M(onumentum)/ Elanio Veliagu(m) 
filius paterni/ 
an(norum) XXX Trida/llus 
p(osuit) amico suo/ s(umptu) s(ou).

-Traducción: 
“Monumento a Eladio de los Veliagos,
 hijo de Paterno 
de treinta años por Tridallo, 
su amigo, que lo sufragó con su dinero. 


Depositada en el Museo Arqueológico de León.

martes, 27 de octubre de 2015

COMUNIONES LA PUERTA 1969 (2)

Así llevamos la foto:


1º Ángel Anselmo Alonso Pérez (Alberto y Mª Pilar)
2º Santiago Álvarez Alonso (Eusebio y Avelina)
3º  Esperanza Cimadevilla Rodríguez (Lario) Prima de Joseale y Roxana,
4º Mª del Mar Álvarez Alonso (Eusebio y Avelina)
5º Lidia Álvarez Fernández (Eulogio y Mª Rosario)
6º Pedro Rodríguez González (Segundo y María Dolores)
7º Alfredo Álvarez Flórez (Argimiro y Chelo)
8º Mª Ángeles (Ribota)
9º Ana o Roxi? (Francisco y Carmen)
10º Alberto Alonso Pérez (Alberto y Mª Pilar)?
11º Mª Carmen Álvarez Álvarez (Francisco y Carmen)
12º Demetrio Ridríguez Gonzalez (Segundo y María Dolores)
13º Vicente González Álvarez (Antonio y Enedina)
14º  Carlos Cimadevilla Rodríguez (Lario) Primo de Joseale y Roxana.
15º Francisco Javier González González (Laureano y María Paz)
16º Jesús González Álvarez (Antonio y Enedina)
17º Ana Belén Álvarez Alonso (Eusebio y Avelina)
18º Mª Ángeles Díez Carril (José y Mª Anunciación)
19º Rosa Ana Gutiérrez Rodríguez (Gil y Rosalía)
20º Miguel González Álvarez (Antonio y Enedina)
21º María Teresa Rodríguez González (Segundo y María)
22º Mª Magdalena Domínguez (Marleny) (Benedicto y Mª Guadalupe (Maruja))
23º Silverio Díez Carril (José y Mª Anunciación)
24º Enrique Álvarez Alonso (Eusebio y Avelina)
25º Tino Cimadevilla Rodríguez (Lario) Primo de Joseale y Roxana.
26º Maria Isabel Álvarez González (Victorino y Mª Luz América)
27º Valentín Presa Alonso (Máximo y Manuela)
28º Teótimo GonzálezGonzález (Laureano y María Paz)
29º José Alejandro Gutiérrez Rodríguez (Gil y Rosalía)
30º Mº Engracia Presa Alonso (Máximo y Manuela)
31º Mª Cruz Álvarez Álvarez (Francisco y Carmen)
32º Dña Carmen
33º Don Antonio
34º Luis Miguel Álvarez Álvarez (Francisco y Carmen)
35º Toño (Ribota)
36º Rafael Álvarez Alonso (Eusebio y Avelina)
37º Francisco Álvarez Álvarez (Francisco y Carmen)
38º Mª Paz GonzálezGonzález (Laureano y María Paz)

lunes, 26 de octubre de 2015

LA PUERTA

Foto: Lueje
Vista de la carretera a Riaño desde en Bar de Gil. Prados de la Canalina y Muro Largo.