lunes, 31 de diciembre de 2018

¿LA VIEJA EL MONTE?



Muchas opiniones se han vertido sobre La Vieja El Monte estos últimos días en redes sociales, evidentemente dos son los posicionamientos, los que apuestan por la evolución y los que preservan la tradición. Entre los primeros, destacan opiniones como que no aceptar a La Vieja El Monte es una falta de respeto hacia mucha gente que está trabajando por León. Y no, no es una falta de respeto, todo lo contrario, el respeto hacía esa gente trabajadora es total, pero si este trabajo se basa en la mentira, aunque sea piadosa, habrá que hacerlo constar.

También encontramos opiniones en las para defender la nueva versión de La Vieja El Monte se acude a comparaciones extremas, Papa Noel, y no, Papa Noel es una tradición de las culturas nórdicas, no es un invento ni de los anglosajones ni de las culturas latinas.

Para quienes defienden las tradiciones, el leonesismo ya tiene una entidad propia, con legado histórico y reconocimiento público y notorio, no hace falta inventar nada. León es más que un nombre propio, León tiene su historia, su castellano singular, sus leyendas y tradiciones, suficiente material como para estar orgulloso de ser leonés sin necesidad de aditivos fantasmas.


Miguel A. Valladares

¿La vieja del Monte?

Para empezar no se llamó nunca “La Vieja del Monte”, sino “La Vieja el Monte”.

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Ahora León / Cultura / La vieja de Monte / Leoncio Alvarez
Hijos del pueblo de la Puerta, lugar anegado por el embalse de Riaño, desde su diáspora y destierro claman contra el montaje que se hace de esta figura mítica, cuya verdad nada tiene que ver con lo que trasmiten televisiones, radios y demás medios de comunicación. Algo que denuncia el Pastor de las veceras, Leoncio Alvárez, en consonancia con otros antiguos vecinos de la montaña como los hijos de Eusebio y Avelina, actualmente desterrados en La Nava, Paz y Lauriano padres de Toti, Santiago el de Leandro y su hija Maruja. Personas mayores que ven con pena como se manipula una figura que fue para ellos muy importante, en su infancia y siempre.
Para empezar no se llamó nunca “La Vieja del Monte”, sino “La Vieja el Monte”. La están convirtiendo en un montaje navideño, sin tener nada que ver con estas fechas, por lo que quieren recuperar la verdad y que no se manipulen las tradiciones, pues es una falta de respeto al recuerdo y a quienes vivieron en ese mundo de mitos y sentimientos. Más absurdo querer comparar esta figura mítica con papá Nöel o santa Claus.
Los niños y niñas de la montaña, en concreto de los montes de Hormas, vivieron una infancia muy ligada al pan de la Vieja el Monte, pues así se conoció: “El pan de la Vieja el Monte”. Algo que sucedía o bien al comienzo del verano o del otoño, ¡nunca en las fechas de la Navidad!, ¡jamás!, sino cuando iban los vecinos del pueblo en unos casos a recoger leña y trambos (restos de roble caídos) que se ronchaban para llevar a los carros, e ir a a la hoja, podando ramas (coloños) que se daba a las ovejas y la rama se usó para prender la lumbre. En primavera para segar los prados, el de  Leoncio en La Salsa
Las niñas y niños esperaban que regresaran sus padres y familiares para comer el pan de la Vieja el Monte, que llevaban en una fardela (donde llevaban la comida para pasar la jornada) A veces con algo más que hubiera sobrado, pero ¡el pan!, un pan que les supo siempre de una manera especial. Era un sentimiento, que perdura, porque  “era una esencia”. “¿Por qué?, no lo sé”, explica Leoncio. Aquel rito marcaba una etapa de la vida, pues esperaban dicho pan cuando por edad no podían ir al monte. Luego ellos participaban de traerlo con sus mayores a los guajes del lugar.
   Leoncio entre Avelina y Carlos Alonso.
Hoy, quienes vivieron aquello, sienten rabia e impotencia porque adulteran ese sentimiento, esa tradición que quieren manipular ignorando la realidad y falsificando los hechos impunemente y de manera masiva. Quieren convertir esa figura en algo más del consumo, deformando lo que fue. ¿Cuando se subió al monte con madreñas?, como sale esta figura caricaturizada y ridícula en las televisiones. Se usaron los escarpines, botas, las de ir al monte, que cuando eran muy buenas se decía “botas de piel de hierro”.
Es preciso denunciar la falta de respeto a las tradiciones y a las personas que vivieron con ese mito, como en otros lugares pudieron ser otros. En este caso nada que ver con la Navidad. Nunca se plantearon si existía o no, porque no fue la vieja el monte lo importante, sino su pan. Como dice Nato (Fortunato), el último rabelista de la montaña: “Hambre no pasamos, pero necesidades ¡muchas!”
La fiesta que sí celebraron en las Navidades fueron la de los Reyes Magos, lo que  marcó la infancia entre creer en ellos y luego saber que son los padres. Se hicieron los Autos de los Reyes Magos, algo muy importante en la festividad de entonces, como lo fue la Misa del Gallo. Los curas invitaban a chocolate. Se cantaban canciones de manera colectiva, los cantos “O reis”: “Los Reyes son…

Leoncio de niño con su tio Victoriano

Todo lo que se cuenta de esta tradición es un atentado a la cultura, que expanden publicistas y promotores que quieren hacer de la montaña un objeto de consumo para el turismo, como cuando se anuncian los “fiordos” de la montaña. Todo un dislate y una falsedad.
Desde su pasado mucha gente pide que la información sea fidedigna. Distorsionar la imagen de los recuerdos es sepultar la historia, la realidad y convertir a las futuras generaciones en tontos que consumen al ritmo de la publicidad… engañosa. Y, sobre todo, causa mucho dolor en quienes llevan aquellos momentos en su corazón.
Quiere Leoncio recordar algo que dijo Darío Fo: “Necesitamos urgentemente locos, contra el dinero, el Poder y la mentira que gobiernan el mundo.


Las montañas leonesas esconden el secreto de la Vieja el Monte

Una figura mitológica de la montaña leonesa se ha convertido en “montaje” navideño. A través de las palabras de un vecino de La Puerta, Leoncio Álvarez, descubrimos la auténtica tradición del pan de la Vieja el Monte.

Municipio de La Puerta, zona típica de La Vieja el Monte
No es Papá Noel ni los Reyes Magos. No trae regalos, ni tiene cabalgata. La Vieja el Monte es una figura de la mitología de la montaña leonesa que tiene una historia y una tradición que nada tiene que ver con la Navidad.
Varios vecinos de La Puerta, municipio leonés perteneciente a Riaño, entre los que destaca Leoncio Álvarez han manifestado a través de un escrito su preocupación y enfado sobre el “montaje navideño” que se está haciendo de su herencia cultural. Leoncio ha contado a NoticiasCyL la verdadera historia de la mal llamada “Vieja del Monte”.  Si empezamos por el principio, se llama “Vieja el Monte” y ahora “nos hacen creer que viene por Navidad, solo por el dinero y el consumismo”.
La tradición se encuentra en el “pan de la Vieja el Monte”. Leoncio recuerda sus raíces de cuando era niño que los mayores se levantaban a las cuatro de la mañana para ir al monte, en esta zona a La Salsa o al Valle de Hormas. Al volver, antes del anochecer, los pequeños esperaban con ansía el pan de la Vieja el Monte. Además, nos cuenta que se oía que el pan que traía sus padres en el zurrón o en el fardel  “les sabía a gloria”. De niños pensábamos que era de La Vieja el Monte, pero ahora de mayores valoran que su padre se guardara un trozo de su almuerzo para sus hijos.

Leoncio de niño

El pan solo es un símbolo porque la Vieja el Monte les podía sorprender con otros alimentos como chorizo o avellanas.
La nieve azota con fuerza en los inviernos a las localidades de la montaña leonesa. Por eso, como nos señala Leoncio, aunque con más confianza ya le podemos llamar Poncho, que al monte se iba en verano o en otoño a recoger leña o restos de robles caídos que se llevaban hasta los carros. Más tarde, en primavera se iba al campo a segar, pero en pleno invierno “jamás” se iba al monte. “Con las nevadas en Riaño como iba a bajar la Vieja el Monte”, explica desesperante Poncho.
Como recuerda Leoncio, en aquella época todos bajaban juntos del monte por la seguridad de los carros. También por el camino se atrapaban ramas para prender la lumbre o salgueras para las ovejas. “Todo se recicla en el campo y nosotros éramos los guardianes del monte”.

Ilustración de Berto Álvarez Peña

Si volvemos al presente con la “Vieja del Monte” vestida de “manolete” paseando dentro de una cabalgata y con regalos para los niños es “un gran insulto a las tradiciones y a las costumbres”, manifiesta Leoncio. La verdadera Navidad se encuentra en los Reyes Magos, en los villancicos, en la montaña leonesa siempre cantados con diminutivos “el niñín jesusín”, y con la misa del gallo.
A los niños y niñas de la zona no les importaba si la Vieja el Monte existía o no, simplemente esperaban su pan cada día. Es una tradición del Reino de León que que se debe mantener su esencia.
Leoncio reconoce que esta cultura es una “experiencia compartida con mucha gente” y no quiere desperdiciar este momento para agradecer esta historia a su padre. Como él mismo lo define, es un hombre que no quiso volver jamás al valle de Hormas, después de pantano,  y a sus primos, junto a todas las personas de la montaña leonesa que luchan para que no se distorsione ni se invente una nueva Vieja el Monte.

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