viernes, 27 de enero de 2017

JUEGOS DE LA PUERTA: LA CADENETA


JUEGOS DE LA PUERTA


LA CADENETA.

Es verano, hace calor, nos apetece un baño; en La Puerta disponemos de varias zonas idóneas (El Sotiquín, Pozo el Canto), hoy iremos a la primera y pronto,  que luego se levanta el cierzo y no hay quien aguante a la orilla del agua (mojado y aterido); después, tras saborear la típica merienda, hay que hacer algo para rebajar las grasas acumuladas y entrar en calor. Un número considerable de rapaces nos volvemos a juntar en el centro del pueblo y decidimos jugar a la cadeneta (sin quererlo combatíamos la obesidad infantil).

Como somos bastantes jugadores, ampliamos los límites de la zona hasta la casa de Pepe “Ruscos”, el pozo del tío Benito, la hornera de mi tía América y la parte trasera de la casa de mi tía Carmen; recuerdo que también vale por corrales, portaladas, leñeros, muros, etc., incluidos los aboneros. Y no se puede entrar en edificios: casas, cuadras y horneras.



Hemos echado a suertes (“en un café se rifa un gato, al que le toque el número 4: 1,2,3 y 4”) y me ha tocado quedármela; me siento en el peldaño de la entrada a casa de mis tíos y les doy unos segundos para que se dispersen, mientras observo la situación: hay varios rapacines (no interesa cogerlos al principio, retardarían mucho el desplazamiento de la cadena), con las niñas pasa algo parecido (bueno, algunas apizancan bien) y, a pesar de nuestra meriendas y demás viandas grasas, no hay gorditos (sería el mayor problema).

En primer lugar me dirijo hacia la zona más reducida, el corral de Pepe “Ruscos”; los acosados se refugian en la portalada, detrás del carro, desconocen el lado por donde les voy a entrar (yo si pues a la izquierda hay menos espacio para huir). Inicio la carrera por la derecha y alcanzo a Rosa Ana que era obstaculizada por otros en el pasillo creado entre el carro y la pared (algunos se escabulleron por debajo del carruaje). Los nuevos miembros se añadirán al extremo opuesto.

Cogidos de la mano, vamos corriendo calle arriba, nos rehúyen varios participantes (a los nines les damos un tiento) y acabamos acosando a varios en el leñero de mi tío Vitorino: me subo para hacerles salir y, de repente, Manolín mete la pata entre las llatas de leña, queda inmovilizado y es apresado. Otros brincan por encima de las ramas y las ortigas para alejarse como “alma que lleva el diablo”. Los tres eslabones de la cadena nos dirigimos a la portalada de Eusebio, donde conseguimos acorralar a varios contrincantes, siendo atrapada Engracia (no le dio tiempo a salvar las barras) y Enrique que se disponía a saltar por la ventana en su huida. 

Con cinco elementos encadenados ya cubrimos el ancho de la calle, nos encaminamos hacia el pozo del tío Benito; hay opciones en el espacio delantero de su casa, en la portalada de la cuadra y en el corral anexo, donde sitiamos a cuatro individuos: Veyo se fuga saltando por el muro izquierdo, su hermana, Angelines, es capturada y otros dos hostigados (y sin escapatoria) ejecutan, conscientemente, actuaciones prohibidas: Santiaguín se mete en la cuadra (y nos reta: ”entrad si tenéis…) y Maite salta hacia el corral de Alberto (se ha roto la camisa al engancharse con un palicio de la cerradura).

Sumando las tres incorporaciones, y con las manos totalmente extendidas, aislamos a cinco sujetos entre la vivienda del tío Benito, la calle derecha y los aboneros: Metrines y su primo, Vicente, nos tientan por los extremos, mas no resisten a la flexible cadena; sin embargo, Joseale consigue escapar, caminando de puntillas por encima de un abonero (estaba duro) pero Pedrito se queda estacado (es aprehendido y ahora debe pasar por la presa).

Cada vez queda menos, ahora ya podemos ir a por todos pues interesa agrandar la cadeneta lo más posible para encerrar a los más esquivos. Comenzamos yendo hacia la trasera de la casa de mi tío Francisco, donde se han refugiado varias chicas: yo consigo tocar a Ana Belén pero se había roto la cadeneta y ella me increpa: “pero que modorro eres”; reanudamos la caza y alcanzamos a Lidia y ésta a Marleny (al borde de un ortigal) y en una maniobra envolvente a la librada Belén y su hermana Mari Mar, en la esquina formada por la casa de su padre y la portalada cerrada de mi tío Vitorino. La fila serpentea en sus desplazamientos y va añadiendo jóvenes presas: Manolín (el de Gundo) va acelerado (toca el culo con los talones), César mira de reojo y hace un recorte para evitar el toque, Camino ya se da por vencida (pero sonríe), etc.    



Con esta cadeneta tan numerosa acometemos las últimas batallas en pos de los prisioneros restantes, que lucharon bravamente por su libertad: Rafael no pudo evitarnos saltando desde el muro del corral de la cuadra del tío Benito, Veyo cayó por cansancio (había esguilado el palenque del picalvo), Tinín encaramado y arrinconado en el pozo del señor Benito y Joseale en la portalada de “Ruscos” (debajo del carro).

Tras la marcha de nuestros amigos a Cascón de la Nava teníamos serios problemas para jugar a la cadeneta y otros juegos… ¡Cuánto os echamos de menos!..., no os olvidamos, permanecéis en nuestra memoria.


Jesús el mediano de Toño y Enedina.

LA PUERTA EN FECHAS. CRONOLOGÍA 1900-1987 (2) 1901


LA PUERTA EN FECHAS
CRONOLOGÍA 1900-1987


1901
2 diciembre 1901.- Gillette modifica la navaja de afeitar.
King Camap Gillette, empresario e inventor estadounidense, acaba de patentar un nuevo modelo de navaja de afeitar cambiable. El invento supone una gran innovación pero no pudo industrializarse hasta que Willian Nickerson, único empleado de la casa Gillette, resolvió el problema de fabricación de una hoja de acero delgada, lisa, muy cortante y cuyo precio fuera asequible. Es difícil prever la recepción que el público concederá al invento.



Foto: Ana María Valladares Álvarez

22-01-1901 No se presenta en la oficina de reclutamiento Simón Rojo Rodríguez, joven nacido en La Puerta el 28 de octubre de 1881. Era hijo de Tomás Rojo, descendiente de Riaño y Paula Rodríguez. Tomás era el padre de Fidel Rojo, fruto de su primer matrimonio con María Álvarez, tras enviudar se volvió a casar con Paula Rodríguez, fruto de cuyo matrimonio nacieron al menos 9 hijos, con los que a partir de 1886 emigró a Argentina con toda su prole. Su primogénito Fidel no emigró y se casó con Mª Antonia Díez Domínguez siendo estos los padres de Mª Rosario Rojo y Socorro Rojo, abuelo por tanto de los Valladares: Fabriciano, Emilia, Julio, Fidel, Araceli y Zósimo por parte de Mª Rosario y, de Felicidad, Nati, Esther, Elpidio y Fabio por parte de Socorro. (Boletín Oficial de la Provincia).

20-02-1901  Nace a las 2 de la mañana Francisco Pedrosa Díez, padre de Paulina, Vicente, Pedro, Juan Antonio, Juliana, Francisca y Teresa.

28-02-1901  Fallece Agustina Álvarez Villarroel de 86 años de edad víctima de una bronquitis aguda. Agustina había nacido en La Puerta y en el momento del deceso estaba viuda y residía en Carande. Estuvo casada con Toribio Díez. Sus padres descendían de Tejerina.

21-04-1901 Nace Anselmo Alonso Álvarez a los 2 de la mañana, era hermano de Alberto y Genoveva entre otros. Anselmo emigró a los 19 años a EE.UU a donde llegó el 5 de septiembre de 1920 a bordo del buque Manchuria acompañado de otros vecinos de La Puerta caso de Celestino Domínguez y su mujer Victoria Rodríguez, también viajaba en ese mismo viaje otro vecino: Valentín Alonso González; Anselmo se uniría allí a su hermano Saturnino que había entrado en EE.UU a finales de mayo del mismo año. (Registro Emigrantes de la Isla de Ellis).

    Foto: Ana María Valladares Álvarez

18-05-1901 Fallece Basilio Díez González a los 52 años de edad. Tanto él como su mujer Cándida González García eran naturales de Cármenes. Dos de sus 8 hijos fueron bautizados en La Puerta: Mª Concepción en 1889 y Pedro en 1892, ambos fallecieron prontamente, Pedro a los 5 años y Mª Concepción a los 6 años. Basilio era Caminero y en el momento de su fallecimiento residía en la Casilla de Camineros de La Puerta.

20-05-1901  Nace a las 3 de la mañana Alejandro Álvarez Díez, era hijo de Pedro y Ángela y hermano del tío Quico, el Caminero de La puerta.

08-07-1901 Fallece Ignacia Díez Rodríguez de 64 años de edad víctima de una afección cardiaca. Era viuda y estuvo casada con Blas Alonso, natural de Soto de Valdeón. Otro hermano suyo Manuel también residía en el pueblo.

30-07-1901  Nace Rufina  González Álvarez a la 1 de la mañana, hija de Antonio González y Rosenda Álvarez Canal.

22-08-1901  Nace a las 3 de la mañana Ángel Custodio González Rodríguez, hijo de Policarpo González, de Pedrosa y Fermina Rodríguez de Barniedo de la Reina.

12-09-1901 Fallece María Manuela Rodríguez Burón a los 76 años de edad víctima de una hemorragia cerebral. Era hija de Juan Antonio Rodríguez González e Inés Burón Sierra natural ella de Riaño. María Manuela estaba viuda, su marido Agustín de la Calle ya había fallecido, habían tenido 6 hijos de los que sólo vivían dos: Víctor y Eugenia.

04-10-1901  Nace María Guadalupe Gutiérrez Díez a las 4 de la tarde, era hija del tío Patricio y la tía Gregoria. Hermana de María, Moises, Julia, Asela y José.



Miguel A. Valladares Álvarez



sábado, 21 de enero de 2017

LA PUERTA EN FECHAS. CRONOLOGÍA 1900-1987 (1) 1900


LA PUERTA EN FECHAS
CRONOLOGÍA 1900-1987

La verdad es que no sé como saldrá esto, intentar hacer una cronología de La Puerta puede volverse algo pesado, fechas, nombres, más fechas y más nombres. A fin de hacerlo menos pesado, tanto para el lo suscribe como para el lector, intentaré recoger toda aquella información aparecida en los medios de información de la época, periódicos, boletines. Tarea difícil ya que los periódicos de León no están aún digitalizados, otros tan sólo estuvieron en la calle pocas fechas, y mayormente hablan de la montaña en general. raras veces se refieren directamente a nuestro pueblo; todo sea por hacer de esta cronología algo más amena.
Cualquier fecha que el lector crea que puede ser insertada será bienvenida.


1900

EL liberalismo es pecado.
Este es el título de un panfleto que circulaba a finales de este año y cuyo texto informa: <<A pesar de las declaraciones de Su Santidad Gregorio XVI y de León XIII, ningún estamento oficial quiere que se enseñe que el liberalismo es pecado. Aunque estamos seguros de que la verdad prevalecerá, de nosotros depende acelerar la victoria; para ello, lo primero que debemos hacer es conocer cuántos somos, proclamando públicamente nuestra doctrina, promoviendo en la prensa manifestaciones de adhesiones, etc.; deberemos conocer cuántos estamos dispuestos a luchar por la fe, y lograr así que la patria española no sea presa de los imitadores de Lucifer>>.

 La casa de Emilia y Agapito. Al lado se ve la pared de la cuadra, que fue la casa vieja. La nueva la edificaron Nemesio Valladares y María Rosario Rojo después de casarse, pasando la casa vieja a ejercer de cuadra.

20-02-1900 Tras un largo y nevoso invierno sobreviene una gran riada por las lluvias de los últimos días. Entre los pueblos afectados se encuentran Boca de Huérgano y Villayandre, en donde varias familias han perdido todos sus enseres.

17-03-1900 Nace Olegario José Gutiérrez Álvarez a las 12 de la mañana. Hijo de Ambrosio Gutiérrez González y Petra Álvarez Vecilla, ella natural de Boca de Huérgano. Hermano de Alberto, María Patrocinio, del tío Patricio, Doroteo, Zacarías, Emilio, Quintina. Más tarde emigraría a Argentina.

20-04-1900 La Junta Provincial de Socorros destina 50.000 pesetas entre todos los pueblos afectados por las riadas del 20 de febrero. Para tener derecho a las ayudas se  necesitaba un informe previo del Alcalde del término, El Juez Municipal y el Párroco del pueblo afectado. (BOP).

12-05-1900  Boda de Antonio González Díez y Rosenda Álvarez Canal. Padres del tío Fermín.

    Agapito en las faenas propias y fachada de la cuadra de Emilia y Agapito, que fue la casa antigua de Fidel Rojo y Antonia padres de Mª Rosario y la tía Socorro.

15-05-1900 Fallece Ángel González Rodríguez de 2 años víctima de una gastroenteritis aguda,        Era hijo de Policarpo González González de Pedrosa del Rey y de Fermina Rodríguez Tomás de Barniedo de la Reina.

23-06-1900  Nace Silverio Pérez Díez a las 8:30 de la mañana, hijo de Manuel Pérez de Besande y Leocadia Díez. Hermano  de Froilana (madre de Piedad y abuela de Urbanín);  Isidoro (padre de Jandra);  de Petra; José; Santiago “El Mudo” y Leandro.

31-08-1900 Nace a las 7 de la tarde Anunciación Gutiérrez Díez. Hija del tío Patricio y la tía Gregoria.

10-09-1900 Fallece Anunciación Gutiérrez Díez a los 10 días de su nacimiento. Era hija de Patricio Gutiérrez González y Gregoria Díez Valbuena. Patricio y Gregoria no tuvieron mucha suerte en la crianza de sus hijos; al menos 4 de ellos murieron prematuramente: Teófila falleció a los 12 años, Anuncia a los 10 días, Mª Natividad a los 20 días y otro hijo, José a los 15 días.


13-10-1900 Boda de Eugenio Alonso Fernández y Anselma Álvarez Mancebo, padres de Saturnino, Anselmo, Emeterio, Eusebio, Genoveva, Donato, María, y Alberto.

17-10-1900  Boda de Leonardo Pedrosa Sierra y Modesta Díez Rodríguez. Abuelos de Paulina, Vicente, Pedro, Juan Antonio, Juliana.


28-10-1900  Nace Simón Álvarez Díez a las 10 de la noche, padre de Eutiquia y Miguel entre otros.



Miguel A. Valladares Álvarez



viernes, 13 de enero de 2017

LA GENTE DE LA PUERTA HACIENDO PUEBLO

LA  GENTE DE LA PUERTA HACIENDO PUEBLO,

   
    Lidia, Sara, Ana, Arantxa, Tere, Gela, Laude, José Luis y nuestro Pendón.

domingo, 8 de enero de 2017

GENTE DE LA PUERTA


GENTE DE LA PUERTA



   Con Isabel y Mariluz, las hijas de Nato "El rabelista" y sus respectivos.

sábado, 17 de diciembre de 2016

JUEGOS DE LA PUERTA: CHORRO, MORRO, PICO, TALLO, ¿QUÉ?



CHORRO, MORRO, PICO, TALLO, ¿QUÉ?

Cualquier día de verano, tras el desayuno preceptivo, los rapaces salimos a la calle y cernolineamos en busca de aventuras; al final, solemos acabar delante de la casa de mi tía Carmen, donde correteamos niños (también ninas) de diferentes edades. Hoy hemos decidido jugar a “chorro, morro,…” y nos enfrentaremos “los del pueblo” contra “los de fuera”.

Para “hacer de juez” necesitamos un chaval maduro y “de fiar” ya que si se confabula con un oponente nunca acertaremos y, por tanto, permaneceremos “de burro” hasta que se descubra el engaño; además, debe hacer funciones de árbitro: verificar que los saltadores no tocan el suelo (apoyando un pie o mano) ni se desplazan (aunque sea disimuladamente) con la intención de proporcionar más espacio al resto de participantes. A la altura del pozo de su abuelo, aparece mi primo Toti, al cual convencemos para que ejerza la función descrita.

Comenzamos el juego, sorteamos quién se la queda (nos ha tocado) y su señoría se coloca de espaldas contra la pared, con las piernas abiertas ligeramente para que Alfredín se agache, encaje su cabeza y se agarre a cada uno de los muslos mientras apoya sus hombros contra ellos. Detrás, en la misma posición, nos situamos por este orden: Santiaguín, Ramón, Metrines, Manolín (de Pepón), Javi, el que suscribe y Miguel Ángel. Los más jijas (resisten menos) se les coloca delante y a los más fornidos al final ya que primero saltan los escuchumizaos (pesan menos) y los últimos en hacerlo son los más gruesos (su peso les impide elevarse y progresar varios puestos).


Empiezan a lanzarse los jugadores veraneantes: Josines (primo de Anselmín) se apoya en mi espalda y avanza hasta Ramón, al que se abraza para evitar la caída; Alejandro (de Emilia) realiza otro buen salto y aterriza sobre Metrines (se le flexionan las rodillas, pero aguanta), Javier (de Sofía) impacta sobre su tocayo (que exclama: ¡Ay!, ¡Ay!, ¡Ay!); Pedrito (de Sabina) asienta sus posaderas encima de Manolín, apretando las piernas hacia adentro para sujetarse mejor; Andresito (sobrino de Pedro y Amparito) cae “a plomo” sobre mi espalda (en mi reacción me acuerdo de su progenitora); José Mari (de Nides) se acomoda entre mi hermano y yo, inclinándose hacia adelante y adhiriéndose como una lapa a su predecesor); Carlos (de Araceli) embiste a su predecesor (la fila se tambalea) y, mientras, emite una sonora carcajada (Miguel Ángel suelta varios tacos al mismo tiempo) y, por último, se sube al carro, Julito (también de Nides); éste solamente se impulsa un poco: al ser muy alto y esgalichao, sus pies casi rozan el suelo (no le quito el ojo desde mi ángulo de visión invertido).

Con todos los saltadores encima del burro, el primero ofrece el pulgar de su mano a la madre para que lo agarre y pregunta en alto: “¿chorro, morro, pico, tallo o qué?” (cada vocablo se corresponde con un dedo). Santiaguín, rápidamente (hay que descargar cuanto antes), contesta: “chorro”; su acierto nos libera de pesos y nos permitirá practicar los saltos (bastante más agradable y divertido).

Los foráneos se van agachando y enlazando en el orden que han saltado; nosotros mantenemos también la sucesión anterior: Santiaguín coge bastante impulso (precisa salvar la elevada altura de Julito) pero sólo llega a los omóplatos de José Mari; Ramón apoya mal una mano, se desequilibra pero consigue trabar sus piernas por el lateral de José Mari; Metrines se planta en el lomo de Carlos (y tiene que agarrar a Ramón que está demasiado escorado); Javi se coloca entre Carlos (empieza a restolear) y Julito; Manolin se adhiere lo máximo a su predecesor (sabe que andaremos muy justos); yo consigo sujetarme en la ladera descendente del pronunciado espinazo de Julito y mi hermano se encalama sobre mi espalda (aferrado a mis hombros, como un esguilo a la rama del pino).

Ahora urge acabar este lance cuanto antes ya que estamos en una situación de total inestabilidad, con riesgo inminente de caída; para nuestra sorpresa, y en beneficio propio, Carlos se arrana y acabamos esparramaos por la superficie sin asfaltar (no hay heridos, solo algún rasponazo que no se alivie con un soplido y un poco de saliva). Sus compañeros se emburran, alguno le ofrece una estallina.






Después de varios juegos muy disputados y emocionantes, estoy cansado y mi lomo algo mancao; le propongo a mis compañeros cambiar de juego (“a la una salta la mula”) y así podrán intervenir otros niños (Pepín, Yonchu, Albertín, Cesar, Manolín -de Gundo-, etc.) y niñas (Olga, Sara, Mari Luz, Ana Mari, Marleni, las dos Angelines -la de Sole y la de Villafrea- etc.) que se han incorporado como espectadores (muchas veces jugamos todos juntos). En cuanto me ofrezco para quedármela todos aceptan; me agacho, colocando mis codos sobre los muslos, y empiezan a saltar:

Iñaki, el primero, dice: “a la una, salta la mula” y realiza un salto apoyando las manos sobre mi espalda y abriendo las piernas para no tocarme.

Su primo, José Luis, va detrás y declara: “a las dos, da una coz”; al efectuar el pase toca con el pie en mi trasero (sin pasarse).

Ahora le toca a Vicente, el de Dito: “a las tres, con la mano y con el pie”, añadiendo un suave azote a la obligación anterior.

Para el siguiente, Juanjo, el de Fabio,… ¿qué viene ahora?... ya no me acuerdo del resto de frases ni sus acciones correspondientes; ¿alguien me puede refrescar la memoria?.





Jesús el mediano de Toño y Enedina.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

LA GRIPE DE 1918 EN LA PUERTA

Bueno mis queridos convecinos y demás, llegan las navidades y hay que tomarse un descanso, así que con este post yo al menos me despido por este año, deseándoles unas felices fiestas y una buena paga de navidad.
¡¡¡Viva La Puerta!!!
Miguel A. Valladares Álvarez


LA GRIPE "ESPAÑOLA" EN LA PUERTA 1918-1919


    La pandemia de gripe española no tuvo su origen en nuestro país, lo tuvo en un campo de entrenamiento de los soldados de los EE.UU, en donde se preparaba la tropa para luchar en la 1ª Guerra Mundial; el nombre de "Española" le viene porque fue nuestro país el primero en hacerla oficial, ya que los países beligerantes en la Gran Guerra no lo hicieron pensando que esto podía desmoralizar y desmotivar a sus soldados. En León además de este nombre también se emplearon nombres como "el mal de Moda"

    ¿Pero en realidad qué tipo de gripe era esta? Los estudios hechos a partir del hallazgo  de un cuerpo encontrado en una capa de permafrost en territorio de Alaska, donde la temperatura conservó adecuadamente el material genético, determinó que este virus no tenía ningún gen de tipo humano, sino que era de tipo aviar, sin mezclas, pero este virus tenía  25 mutaciones que lo distinguían del tipo aviar típico, y entre ellas debían estar las que permitieron adaptarse al ser humano.


    Un cronista de la época describió los síntomas que padecían los infectados: "fiebre de 40º,  dolor agudo en la cuenca de los ojos, en los oídos y en la zona lumbar", además se incluían los síntomas típicos de la gripe, tos, cansancio, dolor corporal y en algunos pacientes diarreas y vómitos. Los contagiados tenían dificultades para respirar, producidas por la inflamación y hemorragias en los pulmones. Otros síntomas apreciables eran las marcas rojas en el blanco de los ojos y las manchas color caoba en la cara. Una muerte dolorosa, tanto para el aquejado como para los que le acompañaban.



    Esta gripe fue a nivel sanitario un acontecimiento a escala mundial que masacró a la población del planeta, aún hoy en día no hay con certeza un número total de víctimas, aunque en cualquier caso estas superarían los 50 millones de fallecidos, mientras que los enfermos de este mal superaron los 500 millones. En EE.UU solo en octubre del 18 se registraron 300.000 personas; 250.000 en el Reino Unido; 400.000 en Francia; en el África subsahariana cerca de 1.5 millones de personas. En Alaska, en un pueblo de la etnia Inuit de 80 habitantes fallecieron 78 en una sola semana; en la India fallecieron  más de 10 millones; en China se dieron cifras parecidas a las de la India. La incidencia de esta plaga en España también fue muy significativa y se manejan cifras que se acercan a  los 300.000 fallecidos.
LA EPIDEMIA EN ESPAÑA

    Se cree que llegó a España al regreso de los trabajadores que se desplazaron a trabajar a fábricas francesas durante la contienda de 1914-1918. En primera instancia la enfermedad, altamente contagiosa, se declaró en la zona centro y Extremadura a partir de marzo del 18, para luego expandirse por todo el país.

    En el noroeste, que tuvo una gran incidencia, León, Zamora y Burgos fueron las provincias más afectadas. Los casos se empezaron a confirmar desde marzo del 18 hasta mayo del 19. En cuanto León, los meses más duros fueron entre los meses de septiembre y diciembre en murieron 4.545 personas. Según las notas oficiales en septiembre lo hicieron 75 personas; en octubre 2.355, en noviembre 1.644 y en diciembre 471. El balance total de fallecidos por causa de la epidemia se cifra en cerca de 10.000 personas.

LA GRIPE “ESPAÑOLA” EN EL AYUNTAMIENTO DE RIAÑO

    En nuestra montaña ninguno de nuestros pueblos se salvó de esta plaga; la fatalidad infundio tanto miedo que se llegaron a dictar leyes y normas especiales desde el Gobierno Civil para luchar contra la epidemia: clausurar el curso escolar hasta que desapareciera la enfermedad; prohibir la entrada en las casas en las que hubiera algún enfermo por este padecimiento, recomendación del aislamiento total del afectado y una desinfección de ropas y cuarto en el que el enfermo yazca. Se dictaron asimismo órdenes para que los cadáveres fueran rápidamente inhumados sin esperar el tiempo mínimo, e incluso, que estos se llevaran al cementerio por el recorrido más corto y menos transitado. Se prohibió de igual manera todo tipo de eventos, fiestas, ferias y cualquier otro acontecimiento que facilitara el contagio, llegándose a  prohibir el acudir a los cementerios el Día de Todos los Santos. En los templos se pidió a las autoridades eclesiásticas el cese temporal del uso de pilas de agua bendita, por considerarse expuesta al contagio de enfermedades.

    En el Ayuntamiento de Riaño al menos se registraron 50 fallecidos por la gripe entre el año 1918 y junio de 1919, siendo los meses con más fallecimientos octubre y noviembre del 18, con un rebrote en abril del 19. La epidemia afecto a todos los grupos de edades, con una menor incidencia entre los 15 y los 25 años, entre los que solo encontramos un afectado; menores de 15 años fallecieron entre estas fechas 8; entre los 25 y 50 años 13 personas y mayores de 50 hay registrados 12.

    Decíamos anteriormente que hasta marzo de 1918 no se confirmó la aparición del desastre gripal, pero lo cierto es que desde el 22 de diciembre de 1917 se empezaron a registrar fallecimientos a causa de gripe. Pudiera pensarse que estas muertes que se sucedieron en los meses de invierno y primavera eran normales dadas las fechas y la climatología de estas estaciones del año, pero si analizamos las defunciones tanto de años anteriores como posteriores a esta epidemia no nos encontramos un número destacable de fallecimientos debido a procesos  gripales o como consecuencia de ellos. En concreto en el periodo inverno-primaveral del 1916-1917 sólo fallecieron cuatro personas en los meses de noviembre y diciembre de 1916 y marzo y abril de 1917, y de sitios tan dispares como Riaño, Anciles o Éscaro. Un  fallecido más, cinco, hubo  entre el invierno de 1919 y primavera de 1920, siendo las causas principales las neumonías y tuberculosis, e igualmente los fallecimientos se produjeron en varias localidades del Ayuntamiento como La Puerta, Horcadas, Éscaro y Riaño. En base a estos datos nada parece indicar que la gripe fuera una enfermedad habitual, y mucho menos tan contagiosa, durante 1917 murió más gente de viruela que como consecuencia de gripes, y fue la gastroenteritis la enfermedad que más fallecimiento causó en el periodo.



    Pero pese a esto, lo que es evidente, es que si tenemos que hablar de epidemia, hemos de referirnos a las defunciones producidas entre los meses de octubre y noviembre del 18 y un rebrote entre los meses de abril y junio del 19, ya que destaca tanto por su intemporalidad como por el número de decesos.

    Sólo en estos dos meses fallecieron 29 personas; 12 en octubre y 17 en noviembre, siendo varios los días en el que hay registrados  dos víctimas. La primera baja está fechada el día 9 de octubre y fue precisamente el cura de Riaño, Lázaro Santervas Polo, natural de Mayorga. No fue el único foráneo de la Montaña afectado; otros dos ciudadanos de Cuenca y Teruel residentes temporales en Riaño y un niño de 6 años e hijo de un caminero, natural de Cisneros (Palencia), que residía en la Casilla de La Puerta también fallecía de la misma dolencia. Vecinos de pueblos limítrofes que residían en Riaño, ya fuera por matrimonio, trabajo o cualquier otro motivo hay registradas 8 defunciones.

    En Carande en menos de 7 días se registraron dos fallecimientos. Otro fallecimiento más se registró en el rebrote de la epidemia en abril del 19. De Éscaro sólo conocemos un registro de fallecimiento por esta causa en estos funestos meses. Horcadas no fue menos en esta enfermedad infecciosa, fue un visto y no visto, como un ciclón que arrasó el pueblo en cinco días, los que van entre el 2 y el 7 de noviembre fallecieron cuatro personas de entre 33 y 54 años. El pánico tuvo que volver a palparse en el aire cuando en mayo del 19 fallecía otra víctima más de tan odiosa enfermedad. De Riaño fallecieron entre estas fechas, octubre-noviembre  siete vecinos. A estas muertes hay que sumarle las producidas en el periodo comprendido entre los meses de abril y junio del 19 que, se cobraron otras ocho vidas más.

LA GRIPE EN LA PUERTA

En La Puerta se pueden considerar trágicos estos dos meses en los que fallecieron diez personas; entre el 25 y el 30 de octubre se extinguían cuatro vecinos: El día 25 fallecía Pedro Rodríguez Suero (28 años), sus padres Simón y Segunda eran naturales de Éscaro desde donde  posteriormente se trasladaron a La Puerta, residieron en la calle Real, en donde tuvieron sus doce hijos. Pedro era hermano de Victoria, más tarde casada con el tío Celestino Domínguez y del tío Eusebio conocido como "El Cardenal". Pedro ejerció de Secretario de Juzgado.









Al día siguiente, 26 de octubre, fallecía Mariano Domínguez Presa 36 años, hermano del tío Celestino. No iba a ser esta la única desgracia en esta familia ya que 4 días más tarde fallecería, del mismo mal, su padre Manuel Domínguez  Pérez de 73 años.  Sin duda este día 30 fue uno de los más duros, si dentro de esta catástrofe sanitaría se pueden destacar unos días de otros, ya que apenas 12 horas después de fallecer Manuel en la calle La Iglesia, a escasos metros en la calle Real, fallecía  Mª Rosario Álvarez Álvarez de 2 años de edad, hija de Teodoro Álvarez y su primera esposa Ascensión Álvarez Canal, más tarde casado en segundas nupcias con la tía Justa (¡¡¡ Que perucas tenía la tía Justa, no me las quito de la cabeza!!!).

Otros seis vecinos lo fallecían en el transcurso de las 3 primeras semanas del mes de noviembre,  Hilaria Álvarez Díez  de 27 años, lo hacía el primero de mes. Hilaria era hija Francisco Álvarez y Petra Rodríguez, esta última natural de Riaño, hermana del tío Julián, marido de la tía Isolina, de Zacarías, padre de Eulogio y de Emiliano el peluquero, padre de Daniel, Oliva, Marino, Liborio, Macario y Aurora.  

Dos días más tarde fallecía Cruz Martínez Álvarez de 6 años de edad, hijo de Eulogia, también residente en la calle Real.  El día 6 era Manuela González Díez  de 63 años, residente en la calle La Iglesia. Manuela era hija de Cosme González y Froilana Díez, estaba casada con Facundo Alonso Díez, a la sazón abuela de Agapito, Avelina, Valentín y Aurelio.

El día 10 fallecía Bonifacio Álvarez Díez, hijo de Miguel y Jerónima residentes en la calle Real. Bonifacio era hermano de Domitila y Eloy, marido que fue de Genoveva, entre otros. Serafina, o Rufina González Álvarez, de ambas maneras aparece en los registros, de 17 años y residente en el Barrio San Pedro fallece el día 13; era hija de Antonio y Rosenda,  hermana del tío Fermín, nieta de Cosme y Froilana, su tía Manuela había fallecido una semana antes como hemos visto anteriormente .
Por último el día 20 se registraba el último fallecimiento por causa de la epidemia; era en el Barrio de Abajo, en casa de Pedro y Ángela. Se trataba de su segundo vástago, Luciano Álvarez Díez de 26 años de edad, hermano Eulogio, Felipa, de Quico el Caminero y Alejandro.



En general el pueblo con más fallecidos fue Riaño con 20 fallecimientos, aunque  el que mayor incidencia tuvo la epidemia fue en el pueblo de La Puerta en el perecieron 10 personas, la mitad que en Riaño pero hay que tener en cuenta que esta última quintuplicaba la población de La Puerta. Aún hoy, recordando este dantesco acontecimiento, uno se siente consternado por el dolor y el miedo que recorrieron las calles de nuestros pueblos, sentir general, ya que, quien más o quien menos, por razones de parentesco, vecindad, amistad o simplemente humanidad, lo sufrió en sus carnes y en lo más profundo de su corazón.


Miguel A. Valladares Álvarez