domingo, 4 de diciembre de 2016

LA PUERTA Y SUS GENTES 1752.1987 y (10)


LA PUERTA Y SUS GENTES 1752.1987 (10)



Trigésimo cuarta.-
Martín de la Fuente, de hedad treinta y ocho años, casado con María Ana Rodríguez, tiene por hijos a Enrrique, Manuela y María, menores, de estado general.Exercicio labrador; su jornal diario quatro reales. La utilidad de la madera siete.
Martín de la Fuente estuvo casado en primeras nupcias con María Rojo Prieto, natural de Salio, de este matrimonio nacía en 1737 Manuel de la Fuente Rojo y en 1739 Manuela. Tras enviudar se volvió a casar con María Ana Rodríguez Tejerina, natural de Vegacerneja, fruto de este segundo matrimonio figuran bautizados en La Puerta: Agustina de la Fuente Rodríguez en 1744, ésta debió fallecer prontamente ya que en 1746 bautiza su segunda hija también llamada Agustina. En 1751 nacería su hijo Manuel; en 1754 Martín y en 1756 Francisco. Aparte de estos también figura bautizando hijos en La Puerta otro vástago más Enrique, que figura en el Catastro, pero no nacido en La Puerta.
Enrique de la Fuente Rodríguez se casó con Isabel González Díez, natural de Riaño y tuvieron 4 hijos: Francisco de la Fuente González en 1779; Juan Antonio en 1781; Agustín en 1784 y Cecilia en 1788. Aparte de estos figura Justo de la Fuente González, otro hijo que aparece en los registros casado con Luisa Díez Fernández, natural de Oseja de Sajambre, y bautizaban a sus hijas María de la Fuente Díez en 1829 y a Isabel en 1839.  Aparte de estas dos hijas Justo tuvo otro hijo: Antonio de la Fuente Díaz, que había nacido en Vegacerneja, este Antonio contrajo matrimonio con Ana María Díez Díez de Riaño, de este matrimonio nacían: en 1855 Petra de la Fuente Díez y en 1865 Juan.
Petra de la Fuente Díez, tuvo 3 hijos de soltera: en 1877 una hija llamada Rita de la Fuente Díez, en 1884 a Juan de la Fuente Díez, Dámasa en 1886. En 1890 figura casada con Baldomero Díez Acevedo de Sahelices de Sabero, año en el que nace su hijo Doroteo Díez de la Fuente. El rastro de la trigésima cuarta familia desaparece de los registros en esta última fecha de 1890.

Trigésimo quinta.-
Manuel González, de hedad de quarenta años, estado noble, casado con María Pérez, sin hijos. Exercicio labrador; su jornal diario quatro reales. La utilidad de la madera siete.
Esta familia no aparece en los registros de La Puerta, ni ellos, ya que los registros de los que dispongo empiezan en 1724 y ellos de nacer en La Puerta lo debieron hacer en la década de 1710. Tampoco tuvieron hijos bautizados en La Puerta.



Trigésimo sexta.-
Manuel Díez, curador de María González, huérfana menor.
Los datos que aporta el Catastro son insuficientes para concretar con fiabilidad estas familias, en cuanto a Manuel con toda probabilidad se trataría de Manuel Díez Peláez nacido en 1734, ya que otro Manuel Díez figura nacido en 1744 y es poco probable que con 8 años pudiera hacerse cargo de una niña huérfana. En cuanto a la niña entre 1745 y 1751 nacen 3 Marías González, lo que hace imposible localizar a nuestra María.

Trigésimo séptima.-
Ángel Albarez, de hedad de veinte y ocho años, estado noble, casado con Isavel Domínguez, sin hijos. Exercicio labrador; su jornal diario quatro reales. La utilidad de la madera siete.
Ángel Álvarez Álvarez, nacido en La Puerta en 1725, hijo de Francisco Álvarez y Catalina Álvarez, sólo figura en los registros en su nacimiento. Isabel no figura en los registros de La Puerta. No tuvieron hijos.
Trigésimo octava.-
Ana Prieto, criada, sin hijos.
Desconocida.



Trigésimo novena.-
María y Manuela Solares, huérfanas menores, su curador don Froilán de la Riva.
María y Manuela Solares de la Riva eran hijas de Francisco Solares Allende y Bernarda de la Riva, ésta descendiente de Burón y hermana de Froilán (ver familia 20). María había nacido en 1738, en 1741 nacía Manuela, otro hijo, Santiago había nacido en 1745, éste y sus padres ya habían fallecido cuando se realizó el Catastro. El curador de las niñas era su tío Froilán.
Manuela Solares de la Riva se casó con Manuel Gutiérrez Álvarez, nacido en La Puerta en 1729. Fruto de este matrimonio nacerían Isabel Gutiérrez Solares en 1763; Antonia en 1766 y Mª Luisa en 1772. Tras enviudar volvió a contraer matrimonio con Francisco Fuente Rodríguez, también vecino de La Puerta en donde había nacido en 1732. Francisco también era viudo, había estado casado con María Fernández;  Carande, natural de Éscaro, con la que había tenido 7 hijos: Juan Manuel Fuente Fernández 1757; Lorenzo 1758; Francisco 1760; María en 1761, ésta debió fallecer prontamente; María en 1763; Lucia en 1766 y Águeda en 1769.
El matrimonio compuesto por Manuela Solares de la Riva y Francisco Fuente Rodríguez tuvo dos hijas: Marta Fuente Solares nacida en 1774 y Manuela en 1778. Esta fecha es la última vez que esta familia aparece en los registros de La Puerta.

Cuadragésima.-
Ysidora Alonsso, viuda, sin hijos.
Desconocida.



Cuadragésima primera y última familia mencionada en el Catastro de Ensenada.
Ignes Rodríguez, viuda, sin hijos.
Inés Rodríguez era en 1752 viuda de Marcos Alonso de Noriega, y pese a que el Catastro la menciona sin hijos, se refiere a que ninguno vivía con ella, unos porque o bien habían fallecido o por ser mujeres hubieran contraído matrimonio y residieran en otros pueblos, otros, en el caso de algún hijo, porque ya se habían casado y tenían su propia familia. Los registros de los que dispongo datan de 1724 y al menos anterior a esta fecha Inés y Marcos habían bautizado a 2 hijos: Miguel Alonso Rodríguez de Noriega (ver familia 33) y Fernando, aparte de estos, no es descartable que hubiera más hijos nacidos antes de 1724; figuran bautizados en La Puerta a 3 hijas más: Manuela en 1726; Antonia en 1730 y Ángela en 1733.
Fernando Alonso Rodríguez de Noriega se casó con, Rosenda Rodríguez Rodríguez, natural de Lois. Fruto de este matrimonio nacerían sus hijos Diego Alonso Rodríguez en 1745 y Manuel en 1748, fecha esta última en la que desaparecen de los registros de La Puerta.

Soy consciente que esta relación de familias es algo pesada, quizás no es esta la mejor forma de relatarla, pero hacer árboles genealógicos de estas familias es una tarea ardua y muy complicada para llevar a cabo una sola persona (las Excel tampoco son una herramienta muy útil para este trabajo); y por otra parte tener esta documentación y no compartirla con los vecinos, que lo son, de La Puerta es delito, así que cada cual y quien quiera haga su propio árbol genealógico..


Miguel A. Valladares Álvarez

sábado, 26 de noviembre de 2016

GENTE DE LA PUERTA

GENTE DE LA PUERTA



    Tere y Loli

LA PUERTA Y SUS GENTES 1752.1987 (9)


LA PUERTA Y SUS GENTES 1752.1987 (9)


Trigésimo primera.-

Manuel Álbarez, de hedad de quarenta años, estado noble, casado con María Díez, tiene por hijos a Manuel y María, menores. Exercicio labrador; su jornal diario quatro reales. La utilidad de la madera siete.
Manuel Álvarez Álvarez, hijo de Francisco Álvarez y Catalina Álvarez estaba casado con María Díez Puerta hija de Juan Díez y María de La Puerta,  todos naturales de La Puerta. Fruto de este matrimonio nacieron Isidoro Álvarez Díez en 1745, que debió fallecer prontamente ya que no figura en el Catastro; en 1747 nacía Manuel y en 1752 lo hacía María.
Manuel Álvarez Díez se casó con María González Fernández y en 1780 nacía su hija Ana María Álvarez González. Tras enviudar se volvió a casar con Francisca Burón Villarroel de Argovejo, y a la edad de 80 años, su mujer 40, tuvo otra hija; Jerónima Álvarez Burón.
Ana María Álvarez González se casó con Manuel Díez González, emparentando con la familia nº 16 de esta relación de familias de La Puerta.


Trigésimo segunda.-

Marcos Moreno, de hedad de treinta y dos años, estado general, casado con Francisca Rodríguez, tiene por hijos a Francisco, Manuel y María, maiores, Juan y Juana, menores. Exercicio labrador; su jornal diario quatro reales. La utilidad de la madera siete. El jornal de sus hijos maiores dos reales cada uno.
Marcos Moreno Díez, casado con Francisca Rodríguez Álvarez, descendiente ésta del pueblo de Éscaro, hija de Juan Rodríguez y Eugenia Álvarez. En este caso los registros no concuerdan enteramente con los datos del catastro. En 1731 nacía su hijo Francisco Moreno Rodríguez; un año más tarde, 1732, figuran bautizados en La Puerta Manuel y Juana; en 1736 Manuela, que debió fallecer prontamente; en 1739 Juan; 1741 Catalina; Domingo en 1743 y Manuela en 1748.
Manuel Moreno Rodríguez se casó con Marta Fernández Rojo de Carande naciendo en 1769 María Moreno Fernández; en 1771 Francisca; Felipa en 1773; Manuela en 1775; Valentín en 1777; Juan Manuel en 1778 y Juliana en 1782.
Manuela Moreno Fernández se casó con Manuel Álvarez-Campo Prieto y fruto de este matrimonio nacieron en 1806 Teodora Álvarez-Campo Moreno; en 1810 Manuela Antonia y en 1816 Rosenda. Teodora en 1836 tuvo una hija de soltera llamada Micaela Álvarez Moreno.
Su hermana Juliana Moreno Fernández se casó con Francisco Carrera Díaz, natural de Besande, naciendo en 1821 su hijo Matías Carrera Moreno.
Manuela Moreno Rodríguez se casó con Vicente Sierra Domínguez, natural de Riaño, en 1779 nacía su hija Cruza Sierra Moreno.
Juan Moreno Rodríguez se casó con Josefa Pérez González, naciendo en 1780 su hijo José Moreno Pérez.
José Moreno Pérez se casó con María Paniagua Fernández, natural de Éscaro. Ver familia 4ª de esta relación de familias de La Puerta.


Trigésimo tercera.-
Miguel Alonso de Noriega, de hedad de veinte y seis años, estado noble. Su exercicio secretario de número, la utilidad anual doscientos reales de Vellón.
Miguel Alonso Rodríguez, hijo de Marcos Alonso e Inés Rodríguez, no sabemos si lo de Noriega es su procedencia o una simple errata. Su padre aparece apadrinando a un mozo en 1726, y alguna de sus hijas Manuela en 1726, Antonia en 1730, Ángela 1733 nacen en La Puerta. Otro hijo Fernando se casa con Rosenda Rodríguez Rodríguez de Lois, en 1745 bautizan a su hijo Diego,  en 1748 a Manuel, en 1750 a Francisco. Manuela se casó con Juan Moreno Díez (familia nº 17).
En cuanto a Miguel Alonso de Noriega, éste se casó con Ana Álvarez Sánchez, natural de Burón; fruto de este matrimonio nacerían en 1754 Agustín Alonso Álvarez y en 1757 Baltasara.
Baltasara se casó con Santiago Álvarez Díez y en 1783 nacía Juan Bautista Álvarez Alonso y en 1787 Isidoro.
Juan e Isidoro se casaron con dos hermanas de Éscaro; Juan con Micaela e Isidoro con Isabel Rodríguez Valbuena, emparentando con la familia nº 18.


Miguel A. Valladares Álvarez





domingo, 20 de noviembre de 2016

GENTE DE LA PUERTA




Francisco Álvarez Álvarez, hijo de Francisco Álvarez y Carmen Álvarez  con un servidor.

viernes, 18 de noviembre de 2016

LA PUERTA Y SUS GENTES 1752-1987 (8)

LA PUERTA Y SUS GENTES 1752-1987 (8)


Continuación de las familias que habitaron en La Puerta entre 1752 (Catastro de Ensenada) y 1987 (desaparición del pueblo)



Vigésimo sexta.-
Manuela Álvarez, viuda, tiene por hijos a [ilegible], Manuela, Cathalina y María, maiores, de estado noble. El jornal de el hijo maior dos reales.
Manuela Álvarez era viuda de Domingo Díez Rodríguez. En cuanto a su hijo que aparece en el Catastro como ilegible era sin duda Simón, además de las hijas e hijos  mencionados tuvo otro hijo Juan, que falleció prontamente. Simón Díez Álvarez nació en 1729; en 1733 nacía Manuela; Juan en 1737; María en 1740 y Catalina en 1745.
Simón Díez Álvarez se casó con María Álvarez Díez; fruto de este matrimonio nació en 1758 su hijo Manuel Díez Álvarez. En 1762 nacía su hija María, en 1765 lo hacia Baltasara; en 1767 Francisco Antonio.
Manuela por su parte contrajo matrimonio con Manuel Álvarez Díez naciendo en 1761 su hija Manuela Álvarez Díez, en 1767 Mª Antonia.
María se casó con Francisco Álvarez Díez, fruto de este matrimonio nacía en 1771 su primogénita Francisca Álvarez Díez; y en 1776 su hijo Francisco.
A partir de 1776 no se vuelve a tener referencias de estas familias en los registros de La Puerta.

Vigésimo séptima.-
María Diez, viuda, tiene por hijos a Francisco, Josepha y María, menores, de estado noble.
María Díez Pedrosa era viuda de Francisco Álvarez Alonso; tuvieron tres hijos: Josefa Álvarez Díez nacida en 1729; María en 1737 y Francisco en 1740. De estos sólo tenemos noticias de Josefa, emparentada como hemos visto anteriormente con la familia vigésima.


Vigésimo octava.-
Manuel Díez de Valbuena, de hedad de quarenta años, estado noble, casado con Cathalina Diez Canseco, tiene por hijo a Mateo, menor y por criada a Manuela Alonsso. Exercicio labrador. Su jornal diario, quatro reales, la utilidad anual de la madera siete.
Manuel Díez Alonso, natural de Valbuena del Roblo estaba casado con Catalina Díez Canseco, aunque en la época del Catastro sólo figura un hijo tuvo 3, uno nacido en 1749, Valentino, que falleció prontamente; Mateo nació en 1751 y posteriormente en 1757 nacía Manuel Antonio.
Mateo Díez Díez se casó con Margarita Díez Alonso emparentando con la familia nº 13 del mencionado Catastro.

Vigésimo novena.-
Mathias Díez, de hedad de treinta y tres años, estado noble, casado con Manuela Díez, tienen por hijos a Francisco, Juan y María, menores.  Su jornal diario, quatro reales, la utilidad anual de la madera siete.
Matías Díez Puerta, hijo de Juan Díez y María Puerta; casado con Manuela Díez Pérez, descendiente esta última de Riaño. Aparte de los hijos mencionados en el Catastro tuvo 2 más: En 1742 nacía Francisco Díez Díez; María en 1744; Roque en 1747; Juan en 1751 y Manuela en 1753. Tras enviudar se casó en segundas nupcias con Antonia Allende García con la que a la edad de 69 años tuvo otro hijo: Lorenzo Díez Allende.
Su hija María se casó con Juan Antonio Rodríguez Alonso, de cuyo matrimonio nacieron Rosalía en 1777 y Matías en 1780, emparentando con la familia 8ª del Catastro.







Trigésima.-
Miguel de las Rozas, de hedad de quarenta años, estado noble, casado con Maria Albarez, tienen por hijos a Juan, Gregorio y Maria, menores. Su jornal diario, quatro reales, la utilidad anual de la madera siete.
Miguel de Las Rozas Álvarez, hijo de Juan de Las Rozas y Tomasa Álvarez, hermano de la familia sexta del Catastro, casado con María Álvarez Alonso; tuvieron 5 hijos: Juan de las rozas Álvarez nacido en 1740; Gregorio 1744; Juan Antonio 1747, Manuel 1750 y Pedro en 1755.
Juan de las Rozas se casó con Catalina Calle Prieto y tuvieron dos hijas: Mª Antonia de las Rozas Calle, nacida en 1779 y Manuela en 1782. Manuela se casó con León González Álvarez de cuyo matrimonio nació en 1809 Santos González de las Rozas, emparentando con la familia nº 16 del Catastro.
Su hermano Manuel de las Rozas Álvarez se casó con María Rodríguez Rodríguez natural de Burón y tuvieron 3 hijos: Tomasa de las Rozas Rodríguez en 1779; Basilisa en 1783 y Felipa en 1786. Tras enviudad volvió a contraer matrimonio con María Burón Sierra de Riaño con la que tuvo otros tres hijos: Esteban y Manuel, gemelos nacidos en 1792 y Dominga en 1793.
Dominga de las Rozas Burón se casó con Marcelo Moreno de La Fuente, emparentando con la familia nº 17 del Catastro.


Miguel A. Valladares Álvarez

viernes, 11 de noviembre de 2016

LOS JUEGOS EN LA PUERTA: PICALVO EN TIERRA...


PICALVO EN TIERRA…

Estoy desayunando junto a mi hermano mayor y el gato, que deambula por debajo de la mesa miagando suavemente; aparece mi padre para indicarnos que tenemos tarea: picar un montón de salgueras amontonadas en la portalada. Acto seguido nos pusimos a ello para acabar pronto y dedicar el resto del día a nuestras andanzas por La Puerta. De repente, se acercan varios amigos solicitando que vayamos a jugar con ellos pero les explicamos que debemos cumplir nuestro encargo paterno. Inmediatamente, todos se implican para finalizar cuanto antes: Manolín y Metrines cogen la sierra y van cortando los troncos sobre el caballete, Javi separa las salgueras del montón y las acerca a los cortadores con hacha (Michel y yo); Enrique y Alfredín colocan los troncos en la rimera. Mientras saca las varas, mi primo Javier percibe la forma del picalvo en una de ellas y nos propone hacer uno para jugar después; me pasa la rama, corto el trípode y siete palos, uno para cada jugador.

Finalizada la tarea nos dirigimos al campo de juego habitual, situado entre el inicio de la calle (línea de lanzamiento) que parte enfrente de la casa de mi tía




Carmen y la entrada a la cuadra del tío Benito. A la derecha, aguanta en pie medio muro, en ruinas, que contiene la invasión del estiércol procedente de los aboneros que se acumulan al otro lado; al final, se eleva un palenque que sirve de protección al picalvero. A la izquierda se halla la pared de la portalada de Eusebio (con un ventanal, apropiado para espectadores y a su altura se traza la primera línea de la zona del picalvo) y a continuación la tapia que conforma el cierre del corral del establo referido; al final de esa pared se marca la segunda línea de la zona del picalvo).  

Por el camino, nos cruzamos con Vicente, Ramón y Anselmo, los cuales, enseguida se apuntan al juego; le digo a mi hermano que vayan a nuestra portalada y cojan unos palos de la rimera. Al pasar por delante de la casa de Metrio, encontramos una pitera apropiada, separando la piel de la suela de un zapato viejo abandonado entre las ortigas.

Yo me ofrezco para quedarme de picalvero y trazo las líneas de la zona del picalvo y el círculo donde colocarlo (se dibuja girando el trípode sobre una pata, a modo de compás). Me sitúo detrás del palenque protector (a la derecha, al final del muro) y mis amigos comienzan a lanzar sus palos. Les recuerdo que para pasar entre las líneas, el trípode debe estar caído o alguna de sus partes fuera de su círculo (puede ocurrir que se desplaza pero no cae) y en otros casos hay que arriesgarse para triunfar.

Enseguida, acuden otros chavales (Joseale, Tinín, Paquito, Toti, etc.), también ninas (Maribel, Carmina, Maite, Rosana, Belén, etc.), de diversas edades (Luismi, Pedrito, Albertín, Pacita, Engracia, Ana Carmen, etc.) y estaturas, que desean participar (por norma, el nuevo jugador debería quedarse de picalvero pero renuncio a ese privilegio porque quiero pillar a uno de los chicos mayores); aceptamos a todos y es curioso cómo se ponen a rebuscar, cada uno, su palo de lanzamiento en los leñeros próximos. Algunos eligen unas estacas exageradas (¡qué atorrantes!) y los chavalines se deciden por unos palines demasiado frágiles (en caso contrario no alcanzarían el objetivo).

Los palos volaban por el espacio aéreo o se arrastraban por el suelo, el picalvo saltaba por los aires, salía despedido o se desplazaba ligeramente; cada vez que sucede, el autor debe gritar: “picalvo en tierra, picalvero de la mierda”. Como picalvero acudo raudo a pinarlo o recolocarlo, los jugadores traspasan las líneas de la zona (unos para “arriba” y otros para “abajo”) y estoy muy atento para lanzar la pitera (al que le dé, se queda de picalvero). En una ocasión se la tiro a mi primo Toño, el cual se agacha y la suela, tras superar la tapia, acaba en el abonero de su abuelo; esto es una faena ya que el tiempo invertido en recogerla y limpiarla permite que todos los jugadores regresen tranquilamente a la línea de tirar.



El siguiente juego se puso muy interesante pues nadie consigue derribar el calvo; ahora hay que arriesgarse a traspasar las líneas sin ser cazado, provocando al picalvero; unos me tientan por el lateral derecho (arrimados al muro) y otros por el izquierda, hasta que el gocito de Veyo intenta el acto triunfal (evitar el proyectil con un requiebro, un engaño, etc.) pero tiene mala suerte: al iniciar la carrera pisa una moñiga y cae al suelo, recibiendo al mismo tiempo dos golpes: la morrada y el piterazo. Se reincorpora tranquilamente, pasa la mano por sus rodillas para quitar el polvo y las piedrinas adheridas, se frota las manos y… que no pare el juego.

Los jugadores respetan ciertos códigos no escritos, como que los mejores lanzadores lo hacen al final (es la manera de “salvar” al resto) o que los más hábiles intentan engañar al guardián; pero el picalvero también tiene sus trucos para sorprender a los jugadores: tirar a la remanguillé, hacerse el distraído, espera al más torpe, etc.

Al final, hemos jugando hasta la hora de comer, incluso algunos mayores, que pasaron por allí, nos suplicaron que les dejáramos hacer un lanzamiento (se nota que lo añoran) y se permitían darnos alguna lección o consejo (aunque fallaran). 


Jesús (el mediano de Toño y Enedina).

domingo, 30 de octubre de 2016

LA PUERTA Y SUS GENTES 1752-1987 (7)

LA PUERTA Y SUS GENTES 1752-1987 (7)



Continuando con nuestra relación de gentes que habitaron en La Puerta entre 1752, año en el que se elaboró el Catastro de Ensenada, hasta la desaparición del pueblo, hoy nos toca empezar con la familia nº 24.

Con esta familia hay un pequeño problema, ya que las anotaciones del Catastro no coinciden con las de los registros. Tras estudiar minuciosamente el problema, el nombre de los padres, otros vecinos que vivieron en la misma épocael de los hijos, el problema reside en el cambio de apellido de los padres; así el padre figura bien con su primer apellido, mientras que su esposa María figura como Alonso como primer apellido, cuando en realidad este apellido es el segundo de su marido, siendo los apellidos con los que figuran en los registros González del Blanco, igualmente ocurre con el tercer hijo que figura en el Catastro, en el que figura como Alonso, cuando en realidad su nombre en el registro es Alfonso. Así pues primeramente enunciaremos la transcripción del Catastro y seguidamente la de los registros.

Vigésimo cuarta.-

Francisco Rodríguez, de hedad de cinquenta y quatro años, estado noble, casado con María Alonso, tiene por hijo a Francisco, maior y a Alonso, menor. Exercicio labrador, su jornal diario quatro reales, el de su hijo maior dos. La utilidad annual en la madera siete.

Según el registro:

Francisco Rodríguez Alonso, casado con María González del Blanco; el descendía de La Puerta, hijo de Romualdo y Josefa. María era  hija de Juan, natural de La Puerta y por parte de madre, Isabel, de Éscaro. El primogénito Francisco Rodríguez González nació en 1732; en 1734 tuvieron su segundo hijo que, en los registros figura sin nombre [Sin] Rodríguez González Alonso Blanco, éste debió fallecer prontamente. En 1735 nace Alfonso. Aparte de estos hijos que se mencionan en el Catastro Francisco y María tuvieron más hijos, y de no figurar en el Catastro, es de suponer que fallecieran antes de la elaboración del mismo. En 1740 nace su hija Ana y tres años más tarde, 1743, Isabel.
Su primogénito, Francisco se casó con Margarita García Gómez de Palacio, descendiente de Posada de Valdeón, y en 1758 tuvieron a Margarita Rodríguez García, siendo está la última referencia que de ésta familia consta en los registros.





Vigésimo quinto.-

Lucía Rodríguez, viuda, tiene por hijos a Francisco, Agustina y Manuela, maiores, el jornal de el hijo maior dos reales.

Lucía Rodríguez estuvo casada con Manuel de la Fuente; en 1725 nacia su primera hija, que según los registros figura como Mara Fuente Rodríguez; en 1729 su segunda hija Manuela y en 1732 su hijo Francisco. 

Agustina, que figura en el Catastro como, hija, no aparece en los registros de nacidos en La Puerta, dos posibles causas de este silencio documental: que el nombre de Mara, por su rareza, pudiera ser un error del mismo,  o que  ésta hubiera nacido en Éscaro, de donde era natural su madre. Lo cierto es que Agustina sí figura casada y con hijos bautizados en La Puerta. 

Agustina Fuente Rodríguez se casó con Pedro Gutiérrez Álvarez y en 1751 nacía Valentino Gutiérrez Fuente, Lorenza (1757) y Lucía en 1763.

Su hijo Valetino se casó con Inés Pérez Presa, natural de Riaño y fruto de este matrimonio nacieron en La Puerta: Mª Francisca Gutiérrez Pérez en 1780; Tomasa en 1783; Matias en 1785; Víctor en 1778 y Pedro en 1792. Fecha esta última en la que desaparecen de los registros de La Puerta.

En cuanto a Francisco Fuente Rodríguez, hijo de Manuel y Lucia, y hermano de Agustina, se casó en primeras nupcias con María Fernández, natural de Carande, con la que tuvo 7 hijos: Juan Manuel Fuente Rodríguez en 1757, Lorenzo 1758; Francisco 1760; María 1761, ésta falleció prontamente; María 1763; Lucía 1766 y Águeda en 1769. En segundas nupcias se casó con Manuela Solares Allende con la tuvo otras dos hijas más: Marta en 1774 y Manuela en 1778.

    De estos sólo Lorenzo y María figuran con descendencia en La Puerta. Lorenzo Fuente Fernández se casó con María González Álvarez, fruto de cuyo matrimonio nacieron Mª Antonia Fuente González en 1793; Cristina 1796; Manuela 1799; Domingo 1803 y Francisca en 1806.
Mª Antonia, la única que sigue apareciendo en los registros, se casó con Pedro Pedrosa Moreno, natural de La Una, y tuvieron dos hijos: Mariano Pedrosa Fuente en 1825 y Gregorio en 1827.
    Mariano Pedrosa Fuente a su vez se casó con María Rodríguez Álvarez y son 5 los hijos que figuran bautizados en La Puerta: Eufrasio Pedrosa Rodríguez en 1854; Benito en 1855; Mateo en 1857; Leonardo en 1858 y Martina en 1862. Sólo Leonardo continua apareciendo en los registros, tras casarse con Antonia Domínguez Valbuena, natural de Vegacerneja, fruto de cuyo matrimonio nacieron: Camilo Pedrosa Domínguez en 1896; Eugenio en 1897; Rufino en 1898; Florentino en 1901; Pedro en 1903 y Domitila en 1908, ésta última falleció en Rosario (Argentina) con más de 100 años de edad.


Por parte de María Fuente Fernández, hermana de Lorenzo, ésta se casó con Manuel Moreno Alonso, viudo, que anteriormente estuvo casado con Francisca Sierra Posada de Riaño. María y Manuel tuvieron 6 hijos: Casimira Moreno Fuente en 1795; Marcelo en 1796; Manuel en 1798; Tomasa y Rafael en 1801 y Valentino en 1805.
Marcelo y Manuel continuan la saga registrada en La Puerta; Marcelo Moreno Fuente se casó con Dominga de las Rozas con la que tuvo 6 hijos: Manuel Moreno de las rozas en 1822; Agustina en 1825; Froilana en 1826; Mª Cruz en 1828; Nicolás en 1830 y Gregorio en 1838.
De esta familia sólo Agustina tuvo descendencia, en 1859 nacía Manuela Moreno de las Rozas, que fallecería a los 19 años de edad.

En el caso de su hermano Manuel, éste se casó con María Piñan Gómez de Lario y tuvieron 10 hijos: Ubaldo Moreno Piñan en 1835; Estefanía en 1837; Ana María en 1840; Francisco en 1841; Mª Manuela y Felipeen 1843; Rosa en 1844; Concepción en 1846; Benito en 1849 y Cecilio en 1856. Sólo Estefanía continua apareciendo en los registros de La Puerta; se casó con José Vega Amondi y en 1863 nació María Vega Moreno. 

Miguel A. Valladares Álvarez